Sevilla era en el siglo XVI una «nueva Roma». Si la ciudad del Tíber fue centro de un imperio mediterráneo, la del Guadalquivir ocupaba un lugar central entre el viejo y el nuevo mundo. La capital andaluza lucía en pleno esplendor y a ella acudían los mejores artistas italianos y flamencos del momento, trayendo elementos del renacentista. El auge económico y cultural despuntó en inmuebles que combinaban lo mejor del renacimiento italiano con el mudéjar español y este prototipo de vivienda se conoce en Sevilla como las casas palacio.

Al finalizar el siglo XVI, Sevilla continuaba siendo la gran metrópoli de la monarquía hispana, su verdadera capital económica y cultural. Desde que a comienzos del quinientos se estableciera en la ciudad la Casa de la Contratación de las Indias. Sevilla vivió un profundo proceso de transformación y enriquecimiento, a la par que su población se incrementó de forma extraordinaria hasta casi alcanzar los 150.000 habitantes.

Su condición de puerta y puerto del Nuevo Mundo habían hecho de ella un punto de atracción para gentes de muy diversa condición y procedencia, convirtiéndola en una ciudad abierta, cosmopolita, abigarrada y dinámica, que respiraba vitalidad. Era una Sevilla plagada de luces y sombras, un auténtico hervidero humano en donde convivían nobles, clérigos, mercaderes, artistas, jornaleros, gentes de la mar y honradas personas, junto a una multitud de pícaros, truhanes, maleantes, enfermos y pobres fingidos. Se trataba de una ciudad caótica que, sin embargo, gozaba de una rica y brillante vida cultural y artística.

Casa Pilatos

Casa PilatoEn este caldo de cultivo, Sevilla ve crecer inmuebles como la Casa Pilatos, prototipo de palacio andaluz que combina los estilos renacentista italiano y mudéjar español. La construcción del palacio se inició en 1483 levantándose sobre varios solares que habían sido confiscados por la Inquisición. Está considerado como el mejor edificio nobiliario andaluz constituyendo un ejemplo de la arquitectura sevillana del siglo XVI.

En la actualidad es residencia permanente de los duques de Medinaceli. El origen de su nombre, Casa de Pilatos, proviene de un Vía Crucis que se comenzó a celebrar en la ciudad en la década de 1520 (se conservan los azulejos que representan cada una de las estaciones a lo largo del mismo). Al principio comenzó a celebrarse en el interior de la capilla dentro de la propia casa. En 1529, debido a que el número de personas para realizar la estación de penitencia había crecido tanto que decidieron empezarla junto a la puerta del edificio en lo que vino a considerarse la primera estación siendo finalizada en el templete de la Cruz del Campo y siguiendo los sucesos de Cristo, que durante el siglo XVI sería el germen de la Semana Santa en Sevilla.

Casa Salinas

Situada en el área monumental del Casco Antiguo de Sevilla, a dos pasos de la catedral, La Giralda y Los reales Alcázares, la Casa Salinas compartió junto a otras mansiones un barrio de gente ilustre y acaudalada. Baltasar Jaén, primer propietario de la casa y fundador de mayorazgo propio, perteneció a uno de estos linajes.

A principios del siglo XX la casa pasó a ser propiedad de la familia Salinas, que la sometió a un delicado y minucioso proceso de restauración para devolverle su aspecto original, que había sido alterado en parte con intervenciones realizadas a lo largo de sus cuatrocientos años de historia, y muy especialmente hacia 1900. En la actualidad, luce sus primitivas estructuras del siglo XVI con elementos propios de la época de su construcción, armonizados estéticamente como se refleja en sus interiores cálidos y confortables.

Casa de los Pinelo

Condesa de LebrijaEl canónigo de la Catedral de Sevilla Jerónimo Pinelo, hijo del comerciante de origen genoves y Factor de la Casa de Contratación de Indias Francisco Pinelo, fue el responsable de levantar la Casa de los Pinelo en el siglo XVI siguiendo la estela de otras casas de la ciudad. Tras el fallecimiento de Jerónimo Pinelo, la casa fue donada en la segunda mitad del siglo XVI al Cabildo de la Catedral que fue su propietario durante varios siglos y la utilizó como vivienda para uso del clero, hasta la publicación del decreto de desamortización de 1855. El 5 de febrero de 1954 fue declarada Monumento Nacional y a partir del 9 de agosto de 1966 pasó a ser propiedad del Ayuntamiento de Sevilla.

Casa de la Condesa de Lebrija

La calle Cuna acoge la «casa-palacio mejor pavimentada de Europa». Data del siglo XVI y lo más característico del inmueble es la impresionante colección de mosaicos romanos, que pavimentan prácticamente toda la planta baja. Es la Casa de la Condesa de Lebrija. Comienza a construirse como casa señorial con el estilo propio del siglo XV, la fachada es de estilo sevillano realizada en el mismo siglo, entre los siglos XVIII y XX es remodelado y ampliado.

Palacio DueñasEn sus orígenes esta casa perteneció a la familia Paiba, posteriormente fue propiedad de los condes de Corbos y los condes de Miraflores. En el año 1901 pasa a ser propiedad de Regla Manjón Mergelina (condesa de Lebrija) que lo restaura y acondiciona para albergar su valiosa colección de antigüedades. En el palacio, además de los restos arqueológicos pueden observarse elementos de la época árabe y romana, una colección de brocales de pozo, ánforas, columnas y esculturas,2 bustos grecorromanos y representaciones mitológicas, junto con otros de estilo chino y persa todos ellos exhibidos tanto en paredes como en vitrinas, precisamente en una de las vitrinas se exhibe la colección glíptica encontrada en Itálica.

Palacio de Dueñas

La Casa de Alba ocupa hoy uno de os principales inmuebles de la ciudad, por su valor histórico, arquitectónico, artístico y por la importancia de sus bienes muebles: el Palacio de Dueñas. En él nació el poeta Antonio Machado, en 1875 y se casó Cayetana Fitz-James Stuart, la XVIII duquesa de Alba de Tormes, en sus terceras nupcias, el cinco de octubre de 2011.

El Palacio de Las Dueñas fue fundado por la familia Pineda, quien lo tuvieron que vender en el año 1484 a Catalina de Ribera por necesidades acuciantes de dinero: debían pagar un rescate por don Juan de Pineda, hecho prisionero por los moros. El inmueble pasó a ser propiedad de la Casa de Alba. Su nombre se debe al monasterio de Santa María de las Dueñas, que en 1248 se conocía como Compañía de Dueñas y cuyas monjas se encargaban de dar servicio a reinas y esposas de los reyes de Castilla San Fernando y Alfonso X el Sabio.

Casa de los Mañara

Casa MañaraTambién en el Casco Antiguo, en la calle Levies, está situada la casa palacio de Mañara, lugar de nacimiento del ilustre filántropo Miguel de Mañara, impulsor y benefactor de la Hermandad y Hospital de la Caridad. La casa se encuentra situada en el barrio de San Bartolomé, en lo que era la antigua judería de Sevilla.

Los primeros antecedentes descritos del edificio proceden del periodo de dominación musulmana, durante la Edad Media, como una construcción estructurada en torno a cuatro patios. Tras la conquista cristiana se le añadió otro patio más, de estilo mudéjar, restos de esta época son los zócalos con pinturas murales del salón de la planta baja. En el primer tercio del siglo XVI sus propietarios Juan de Almansa y su esposa Constanza de Alcocer llevaron a cabo una gran reforma del palacio para adaptarlo a los gustos propios del Renacimiento, aunque apoyándose en la edificación mudéjar ya existente, es entonces cuando se levantó el patio central, cuya decoración se encargó al taller del genovés Antonio María Aprile, que añadió las columnas balaustradas de marmol, la solería y la fuente.

Casa de los Guardiola

Fuera del siglo XVI también hay casas palacio que mantienen el estilo renacentista como referente. La Casa de los Guardiola, antiguo palacio del conde de Aguilar, fue edificado por José Gómez Otero en colaboración con José Espiau de la Coba. Arquitectónicamente sigue las pautas tradicionales de la casa noble sevillana, con algunos toques regionalistas, y decoración de azulejos, ladrillos, yeserías y herrajes.