El presidente de la Asociación Sevillana de Empresarios Turísticos (ASET), Gustavo de Medina, ha destacado los datos conseguidos en este sector, teniendo en cuenta que mes a mes se van produciendo incrementos en los datos de visitantes y pernoctaciones tanto en la capital como en la provincia. Ante esto, plantea como retos el trabajar para atraer turismo de calidad, de mayor poder adquisitivo, y la apertura de nuevos espacios.

De Medina ha indicado que es «muy positivo» el recorrido que se está teniendo, aunque subraya que el reto ahora es traer turismo «de calidad», ya que el que predomina actualmente es que el que acude a la ciudad en «bajo coste y después realiza una mínima inversión, comiendo comida rápida». «Se necesita un turismo ligado a la cultura y el deporte, de alto poder adquisitivo, que deje dinero», recalca.

En este sentido, apuesta por un turismo gastronómico; deportivo, teniendo en cuenta que se tienen cinco campos golf e instalaciones hípicas; o el turismo de congresos, cuyos asistentes «dejan casi 400 euros diarios».

Por tanto, De Medina plantea como retos la creación de productos turísticos encaminados a aumentar los 1,8 días de media actual de las pernoctaciones. «La ciudad está muy centrada en casco histórico, pero tiene mil espacios que se podrían aprovechar, además de potenciar el flamenco o la tauromaquia desde el punto de vista de la cultura», añade.

Además, propone la apertura y aprovechamiento de nuevos espacios, recordando que «fuimos los primeros en plantear el asunto de la fábrica de Artillería» pero también apuesta por abrir el mismo Parlamento andaluz, San Telmo, el Palacio Arzobispal o la red de conventos.

Mientras tanto, señala que se continúa trabajando por aumentar las conexiones del aeropuerto, «en líneas regulares y no sólo de bajo coste», a la par que se siguen impulsando los cruceros.

Respecto al mercado laboral, considera que «ha cambiado mucho», señalando que aunque en el nivel básico se está «más flojo», los trabajadores intermedios y de nivel superior están altamente cualificados. «Está saliendo gente muy buena de las facultades y de las escuelas de hostelería, contando incluso con las últimas estrellas Michelín», concluye.