¿Qué sería de Sevilla si se hubiesen mantenido sus puertas? Esa es la pregunta que se habrán planteado muchos de los visitantes de la recién inaugurada exposición «Puertas de Sevilla», que se puede ver en el Antiquarium de las ‘Setas’ de La Encarnación hasta el próximo 22 de febrero. La muestra, comisariada por el periodista Juan Miguel Vega, propone al espectador un recorrido por las 20 puertas y postigos mediante fotografías, grabados, material audiovisual en tres dimensiones y unas reproducciones a escala adaptadas para personas con discapacidad visual.

Puertas de SevillaSevilla vivió en el año 1868 la decisión urbanística más relevante de su historia: derribar la muralla almohade y las puertas levantadas en el siglo XII en pro de la expansión de la ciudad y la permeabilidad del centro al tráfico rodado. En contra, los sevillanos perdieron «el mayor monumento que tendría hoy la ciudad», afirma Vega, autor también del libro «22 maneras de entrar en Sevilla» (ABEC Editores).

Este derribo «irreversible», sin embargo, no se tradujo en una pérdida total para los sevillanos, que mantienen en su habla referencias a estas puertas. Las puertas «existen en el consciente colectivo de la población, algo inaudito porque ni siquiera nuestros bisabuelos llegaron a conocer las puertas de la muralla», afirma el comisario de la muestra. «Sin embargo, todavía siguen en pie, al menos virtualmente, la Puerta de la Carne, la Puerta Carmona o la Puerta Osario», añade.

La exposición está basada en cuatro itinerarios. En primer lugar, una serie de fotos y grabados de las puertas antiguas y de las murallas a modo de recorrido por la Sevilla que fue; otra parte protagonizada por el plano de Olavide en la que el visitante podrá moverse por la ciudad del siglo XVIII y ver la situación de las puertas; un audiovisual en tres dimensiones, a modo de recreación virtual; y, por último, una evidencia de que las puertas siguen existiendo en la ciudad, en el lenguaje cotidiano, con fotografías de Antonio del Junco. Estas imágenes de la ciudad actual conviven con unas maquetas de las 15 puertas reales de unos 15 centímetros de altura realizadas con impresoras 3D para que los invidentes puedan tocar las puertas.

«La exposición nace con una doble finalidad, por una parte, que la gente conociera aquellas puertas; por otra, hacer ver que el derribo fue una pérdida patrimonial de la que debemos extraer una conclusión, debemos conservar lo mucho que nos queda», detalla Vega. La desaparición de las puertas en el siglo XIX también da lugar a «corruptelas» en el tráfico de elementos sobrantes de los derribos. «La Puerta Real, la Puerta Osario, todas fueron expoliadas», desvela Vega.

Puertas de Sevilla

El eliminación de las puertas tiene que ver con un proceso histórico, «la mentalidad, la progresía de entonces abogaba por abrir la ciudad, por que Sevilla era una ciudad bastante insalubre; también el anticlericalismo de las revoluciones liberales del siglo XVIII llevo al derribo de muchísimos edificios monumentales porque la mayoría de ellos pertenecían a la iglesia», explica Vega. El único ‘crimen’ patrimonial de la época no es el de las puertas, «también cae el templo de San Miguel, que es una auténtica barbaridad», apunta el comisario. «Una actuación lamentable», apostilla.

Entre puertas y postigos, la ciudad tenía una veintena de accesos; también algunos secretos. «La muralla tenía un objetivo militar defensivo y, cuando uno construye un cercado para protegerse, también tiene que pensar en la huida, para lo que se habilitaron puertas que no se sabe donde estuvieron», detalla el periodista.

En la actualidad solo quedan tres puertas de la veintena existente: la Puerta de La Macarena, el Postigo del Aceite y la única puerta original construida por los almorávides, la de Córdoba; un ejemplo de que «no todas fueron puertas con formas de arco triunfal, construidas en el siglo XVII», desvela Vega.

En la muestra, las imágenes antiguas llegan a esta muestra gracias a la cesión de coleccionistas privados como son Carlos Sánchez, Ignacio Medina, duque de Segorbe, y el archivo Yáñez Polo. Además, se recuperan para la exposición los grabados de Bartolomé Tovar, que se realizan diez años después de que las puertas se derribasen, y los grabados de Richard Ford, un británico que vivió tres años en Sevilla y «dejó una huella pictórica muy interesante de la Sevilla de entonces», explica Vega.

Nostálgicos de un tiempo que no vivieron, muchos sevillanos podrán ponerle imagen gracias a esta muestra a aquellos lugares comunes que aparecen en el día a día de la ciudad. La Puerta Osario, Puerta de Jerez o la Puerta de Triana. «Puertas de Sevilla», una exposición que actúa de nexo entre la Sevilla que fue y sigue siendo.

Puertas de Sevilla