El palacio almohade sobre el que el infante don Fadrique construyó sus estancias, probablemente el más antiguo palacio musulmán de la ciudad, ya se puede visitar sin restricciones. También se puede pasear por la torre y por el claustro del Convento de Santa Clara, que se superpuso al palacio en el siglo XVI. En apenas tres mil metros cuadrados los turistas tienen la opción de deambular por los últimos 800 años de historia de Sevilla.

Santa Clara abrió ayer sus puertas de manera gratuita para incorporarse a la oferta turística de la ciudad. Y lo hizo con un recorrido guiado por el arquitecto José García-Tapial, uno de los rehabilitadores más prestigiosos del patrimonio sevillano y responsable de la restauración de este espacio que pertenece en su mayor parte al Ayuntamiento, aunque el Arzobispado sigue siendo el propietario de la iglesia -hoy cerrada y sin proyecto de rehabilitación a la vista- y toda el ala anexa. Del resto del inmueble, que costó al erario dos millones de euros, es titular el Ayuntamiento de Sevilla, que desde el año 2003 en que firmó el convenio ha restaurado el 40 por ciento del bien: los dormitorios de la nave próxima a la calle Becas -por donde actualmente está la entrada «provisional»-, el claustro con yeserías y azulejos trianeros del siglo XVI, el refectorio y la torre de Don Fadrique.

Para poner en valor toda esta zona, que ya tiene uso como sala de exposiciones y sede de la Bienal desde hace cuatro años, el Ayuntamiento ha invertido una media de mil euros por cada uno de los 3.057 metros cuadrados que hay actualmente en servicio. Pero García-Tapial cree que para rescatar el 60 por ciento restante del inmueble hace falta menos dinero, ya que la zona de mayor valor artístico ya está rehabilitada. Lo que queda es el compás del convento, junto con las casas de las monjas, y todo el acceso por la calle Santa Clara, que era la puerta original del convento.

Toda esta zona está cerrada al público y su proyecto de restauración, aunque está redactado, no tiene fecha de ejecución todavía. El propio alcalde, Juan Espadas, confesó ayer que tiene intención de «mantener una línea de financiación pública y privada para la rehabilitación permanente del patrimonio en Sevilla», pero actualmente todo depende «de la disponibilidad presupuestaria». Por lo tanto, los visitantes tendrán que conformarse de momento con las estancias que ya estaban arregladas y a las que, sin embargo, sólo se podía acceder con motivo de las exposiciones organizadas en Santa Clara o los espectáculos en el aljibe de la torre o en el claustro renacentista de 1523 construido sobre el palacio almohade que don Fadrique cedió a las clarisas en 1289. El resto de las dependencias conventuales y, sobre todo, la iglesia siguen acumulando moho en sus cerrojos a la espera de que, como reconoció con cierta resignación el alcalde, algún mecenas los reabra.