Felisa García sigue viviendo en el número 11 de la Casa Palacio del Pumarejo. A sus 80 años ha visto la mejor época de este corral de vecinos y, desde hace algunos años, también la peor. Tiene miedo a la soledad, no al edificio, que se encuentra en un estado ruinoso. El Ayuntamiento ha clausurado muchas de las viviendas de sus antiguos vecinos y varias zonas comunes por peligro de derrumbe y le ofrece una vivienda alternativa que rechaza. «Yo me quedo en mi casa, porque en ella estoy bien», responde.

Los vecinos de la Casa Palacio del Pumarejo han recibido en la mañana de este lunes la visita del portavoz del Grupo Socialista, Juan Espadas, y el concejal Juan Carlos Cabrera. Tras departir con los pocos residentes que se mantienen en este edificio y con miembros de la Asociación Casa del Pumarejo, los socialistas han criticado el «abandono» en el que se encuentra la casa y ha urgido a Zoido a «intervenir de forma inmediata e iniciar su rehabilitación para recuperar el proyecto para habilitar allí viviendas sociales y espacio para el trabajo de las asociaciones». «Si hay riesgo de seguridad, como dice el gobierno de Zoido, hay que intervenir», ha insistido Espadas.

Detalle del estado de la Casa del PumarejoEl día a día de Felisa es duro. «Estas escaleras…», lamenta. Los puntales acompañan al visitante por los pasillos de este deteriorado edificio. La solería baila a cada paso y en las puertas se pueden leer carteles de «Zona clausurada por motivos de seguridad». Ya no puede subir a tender a la azotea, está también cerrada. Pero esta vecina sigue viendo en esta casa la robustez que un día tuvo. «El edificio no se cae fácilmente, ante nos caeremos nosotros», afirma rotunda.

«El Ayuntamiento se niega a hablar con nosotros», critica José Pedrinazzi, hijo de Felisa y portavoz de la asociación Casa del Pumarejo. «Hemos presentado hasta seis escritos en el registro y no han contestado a ninguna», explica. «El silencio por respuesta», lamenta.

«El Ayuntamiento está esperando a que nos aburramos y que nos vayamos», advierte José. «Ellos se quejan de inseguridad pero son ellos quienes la están generando», denuncia. «La solución pasa por la rehabilitación», confirma este vecino.

En esta tesis coincide Espadas, quien asegura que actualmente no existe «ni presupuesto ni plazos para su recuperación». «La Gerencia de Urbanismo alcanzó un acuerdo con Patrimonio argumentando que las viviendas sociales no son de su competencia y traspasando el inmueble», alude Espadas, quien sitúa este problema como ejemplo de la «nula política de vivienda» del gobierno de Zoido.

De momento, los vecinos están desarrollando actividades paralelas, como la de «Lo hacemos nosotros», una campaña de crowdfunding con la que ya han recaudado 20.000 euros.