El portavoz municipal socialista, Juan Espadas, y el concejal Juan Carlos Cabrera han mantenido una reunión con la Asociación de Vecinos y Comerciantes de San Marcos para plantear las mejoras que el barrio necesita y que repercutirían en la marcha de los negocios de una zona que está sufriendo los efectos de una obra de reurbanización de larga duración para la que «los principales interesados tanto en el diseño como en la ejecución y en el resultado con el que luego tendrán que convivir 15 o 20 años, no fueron consultados por el Ayuntamiento», como explica.

En efecto, la calle San Luis y el entorno de la Plaza de San Marcos está inmersa en una obra de sustitución de redes de Emasesa y reurbanización desde mayo de este año que no sólo ha afectado de manera sustancial al día a día de los vecinos en lo que a tráfico, accesos y molestias se refiere, sino que también ha puesto a los comercios de la zona una dificultad añadida a la situación económica general.

«Es evidente que este tipo de obras son necesarias tal y como venimos reclamando rieteradamente al Gobierno de Zoido, pero deben hacerse con cabeza, con participación e intentando plantear con antelación qué problemas generarán en comerciantes y vecinos y cuáles serán las medidas municipales que las minimizarán», explica Espadas, quien reclama que vecinos y comerciantes formen parte desde el inicio de la redacción y diseño de los proyectos, así como del seguimiento de las obras.

En San Luis y San Marcos, el movimiento vecinal agrupado ha llegado incluso a plantear en Junta Municipal del Distrito la revisión del proyecto en ejecución después de haber detectado una serie de carencias que, una vez finalizado, no podrán incorporarse.

Tienen que ver con deficiencias de accesibilidad y la prioridad peatonal no respetada en varios puntos, con la disposición de los aparcamientos frente a la Iglesia de San Luis de los Franceses, con la falta de previsión de arbolado pese a las obligaciones del PGOU y con el soterramiento de cableado. La iniciativa ciudadana no salió adelante en la Junta de Distrito pese a contar con el apoyo de los representantes socialistas.

Con todo, Espadas plantea que dichas demandas sean atendidas por Emasesa y por Urbanismo. «No es lógico que si comerciantes y vecinos están alertando sobre mejoras, éstas caigan sin más en saco roto». Para evitar situaciones de este tipo, el socialista pondrá en marcha en el próximo mandato de resultar elegido alcalde, una ordenanza municipal que obligue a consensuar con todas las partes implicadas cualquier tipo de obra que se haga en la vía pública, de manera que exista coordinación en el calendario tanto para los trabajos municipales como para aquellas intervenciones de empresas suministradoras.

«Este calendario debe conocerse con antelación para que vecinos y comerciantes puedan programarse y además tengan voz en el diseño del resultado final de su plaza o calle». Esta ordenanza fue propuesta por Espadas al inicio del mandato en forma de moción que aprobada por unanimidad sin que Zoido haya planteado siquiera su puesta en marcha en estos cuatro años.

Ésta es una de las líneas de apoyo al comercio que Espadas defiende y que también fueron objeto de la reunión con la asociación de San Marcos donde se planteó rescatar los antiguos corralones y reactivar con medidas específicas los comercios tradicionales en este eje de conexión con el centro, planteando incluso líneas de trabajo que ayuden a extender la atracción del turismo hacia la zona.

Por otra parte, comerciantes y vecinos reclamaron igualmente la presencia de la Policía de Barrio, «flagrante incumplimiento de compromiso de Zoido con cada barrio que fue abandonado en el primer minuto de gobierno», concluye Espadas.