Los vecinos más pequeños de la zona norte del Casco Antiguo tienen en en centro cívico San Julian un taller en el que romper la rutina vacacional. «Jugamos en vacas» es el nombre de esta iniciativa en el que los menores aprenden jugando y los padres concilian los meses de estío con la actividad laboral.

Manualidades, experimentación científica, juegos tradicionales e incluso cocina. Las actividades que desarrollan los alumnos de este taller en el centro cívico San Julián distan mucho del día a día en los colegios durante el curso escolar. El aula cambia día a día y los niños campan a sus anchas en un claro ejemplo de que están de vacaciones. Sin embargo, ellos siguen aprendiendo.

«Se aprende jugando, los chicos no aprenden de otra manera; si no están motivados o no disfrutan de la actividad no aprenden», destaca la responsable de esta iniciativa, Dulce Reina. «Jugamos en vacas» es una iniciativa dirigida a niños y niñas de seis a doce años aproximadamente. «Lo que importa es que más o menos todos estén pasando por la misma etapa madurativa y cubrir sus necesidades en la medida de lo posible», detalla.

El título «Jugamos en vacas» «hace referencia a la actividad lúdica tan necesaria en los niños y niñas en su desarrollo madurativo y, además, al momento en que estas actividades son realizadas, en el periodo estival. También quise darle un carácter ligero y jovial al título», afirma Reina.

El taller, que se desarrolla los lunes, miércoles y viernes de 12.00 a 14.00 horas, ya cuenta con un nutrido grupo de alumnos que va variando en número a lo largo de los meses de verano. «Hay total flexibilidad tanto para incorporarse como para darse de baja», explica Dulce Reina, maestra de Primaria, técnico superior de Educación Infantil y animadora de Ocio y Tiempo Libre.

Gracias a esta iniciativa, los padres pueden conciliar el trabajo y las vacaciones de los menores. «La mayoría ven en estos talleres una manera de compaginar su vida familiar y laboral con el periodo vacacional, que cuenta con tantas horas de ocio… Y por otra parte, los apuntan para que disfruten simplemente, sin la presión lógica de una disciplina de horarios matutinos como los que han atravesado durante el curso escolar».