Las palmeras vuelven a la plaza San Juan de la Palma. Diez meses después de que una de ellas se cayese causando desperfectos en la fachada de la casa colindante, el Ayuntamiento de Sevilla, a través de Parques y Jardines, sustituye esta tradicional especie que aporta el apellido al nomenclátor y que tiene un vínculo especial con la Hermandad de la Amargura.

Los vecinos de la zona han podido ver como en la mañana de este jueves de nuevo una palmera volvía a erguirse donde hace poco se situaban las ya extintas. El asunto ha sido tratado en las últimas Juntas Municipales del Distrito Casco Antiguo desde que cayó, el pasado 16 de junio de 2012.

palma san juan de la palmaLa palmera, de unos 15 metros y que se desplomó sobre el edificio, afectó al pretil del inmueble y destrozó un toldo situado en el ático, así como a los balcones de las viviendas, cuyos hierros han quedado retorcidos, y a la farola de una vivienda colindante, que fue arrancada de la pared. El árbol caído también destrozó un banco de hierro forjado que hay en la plaza, en el que según los testigos, estaba sentada una pareja minutos antes.

Esta actuación, anunciada por la delegada del Distrito Casco Antiguo, Amidea Navarro, llega como una excepción dadas las implicaciones sentimentales de dichas palmeras con el barrio y con la Hermandad de la Amargura, que realizará como es tradicional su estación de penitencia el próximo Domingo de Ramos.

La recomendación de Parques y Jardines ha sido, en otras actuaciones similares, evitar plantar palmeras dado el riesgo de que la plaga del picudo rojo vuelva a afectar a estos árboles. Como ejemplo más cercano está la plaza de la Gavidia, en la que las dos palmeras existentes abandonaron su tradicional enclave tras el temporal de principios de año y que, este pasado miércoles, han sido sustituidos por dos magnolios dentro de la iniciativa «Apadrina un árbol».

En este caso, la nueva palmera es datilera, una especie que, a diferencia de la washingtonia, no  sufre los efectos de la plaga del picudo rojo. El nuevo árbol, de unos cinco metros de altura, ocupa el lugar exacto que las anteriores y su alcorque ha sido plantado de coloristas plantas.

Las palmeras de San Juan de la Palma son objeto de una leyenda que se conserva entre los muros de la hermandad. El apellido de «la palma» se lo da una vieja leyenda, que aparece incluso en un cuadro que está situado en la casa hermandad. Según cuenta el mismo, un hombre denunció ante el Tribunal de la Inquisición a un hereje que había negado, en la plaza adyacente a la iglesia, la virginidad de María. Pero tras unas averiguaciones por parte del tribunal eclesiástico supieron que el hombre que había denunciado al hereje, estaba enterrado desde hacía varias décadas debajo precisamente, las palmeras de la plaza. Entonces, consideran como un milagro que un hombre enterrado hubiera dejado su tumba para denunciar tal herejía.

Azulejo de San Juan de la Palma«La actual plaza de San Juan de la Palma se asienta sobre un antiguo cementerio parroquial», explica el hermano Mayor de la Hermandad de la Amargura, José Luis del Pueyo, quien se congratula por la actuación del Ayuntamiento en la «rápida reposición de la palmera, dadas las circunstancias económicas». «En la plaza llegó a tener tres palmeras hace mucho; perdimos una, pero como quedaron dos, nadie se preocupó. Hasta que nos quedamos sin palmeras», recuerda.

De hecho, «la fisonomía de la plaza gira en torno a las palmeras», afirma Del Pueyo. «Han sido el monumento que identifica a la plaza, a la hermandad y al barrio», completa. «Es tanta la importancia de las mismas que la historia de la Hermandad del Buen Fin parte de la leyenda del milagro de las palmeras», concluye.