El centro de Sevilla cuenta desde las navidades del 2012 con un nuevo establecimiento que renueva el concepto tradicional de hostelería y enlaza a un tiempo con la herencia de los cafés emblemáticos de la Punta del Diamante de comienzos del siglo XX. Se trata del Café Bar Génova, que situado frente a la Catedral ofrece a sus clientes una amplia y variada carta gastronómica y de bebidas en un ambiente acogedor y vanguardista.

«Inicialmente pensamos en darle el enfoque de gastrobar, pero viendo que ya existían muchos en Sevilla y que estábamos en una zona histórico cultural de Sevilla y  además justo en el tramo de la Avenida de la Constitución que llevó  hasta principios del 1900 por nombre la calle Génova, pues de ahí salió este título para nuestro negocio», explica Antonio López, uno de los cuatro propietarios del establecimiento. «Evocando a su vez a los primeros café de Sevilla que se situaron en esta vía en la misma punta del diamante como El café de San Fernando, El de vista alegre, etc», enumera.

Al pasear por la céntrica avenida de la Constitución llama la atención la discreta y preciosa fachada de este local, y al fijarnos un poco más uno siente cómo invita a parar y a tomar algo en la terraza, o a leer el periódico en los comodísimos asientos de su interior.

Mural del café Génova«En Génova no tenemos horarios ni etiquetas, se puede venir tanto a desayunar como a comer o cenar. Este es uno de esos sitios donde vayas a la hora que vayas siempre encontrarás un rincón agradable en el que tomarte un café, seducir a tu acompañante con el mejor Gin & Tonic de la ciudad o reunir a tus amigos mientras te comes no sé… ¿una tapa? ¿una hamburguesa? ¿una ensalada?», explica López.

El edificio donde se encuentra emplazado el café Génova local fue mandado a construir al arquitecto Aníbal Gonzalez, director de las obras de la Exposición Universal Iberoamericana de Sevilla de 1929, por la señora de Cayetano Luca de Tena, Emilia Scholtz.

«Hemos creado un mural que recoge antiguos artículos de periódicos que versan sobre la calle Génova», detalla el propietario. Entre su colección se encuentra un ejemplar original del 1911 que se titula «apuntes históricos de la calle Génova de Sevilla» del cronista oficial de ciudad Manuel Chaves Rey y otro recuerdos de la antigua calle. «Invitamos a que, si alguna persona encuentra algo interesante de la antigua calle Génova, que lo traiga que allí lo colgaremos», señala Antonio. «De este modo queremos dar ese toque cultural que va con la ubicación que tenemos en Sevilla», insiste.

Una de las tapas de café GénovaEn Café Génova se ve, se lee, se aprende y, sin lugar a dudas, se come. Y bien. El visitante puede dar debida cuenta de unas piruletas de pollo con salsa de mostaza y granillo de almendra caramelizada o unas clásicas croquetas de puchero que tal vez combine con  unos crujientes rollitos de verdura con salsa agridulce o un bacalao confitado. Para los amantes del dulce, el medallón de foie de pato con piñones al Pedro Ximénez, a compartir, en buena compañía, con una somoza de pollo o una mini hamburguesa campera.

«Pretendemos tener una atención al público esmerada, sirviendo en mesa y ofrecer una carta gastronómica tanto para turistas como público local a precio razonable aún estando en pleno centro de Sevilla», detalla Antonio.

Así es, al menos en parte, el café Génova: un lugar que aprovecha el pasado para labrarse hoy un nombre en la hostelería sevillana. Historia, literatura, arquitectura y gastronomía se funden para deleite de locales y foráneos.