El rodaje de la aclamada serie de televisión «Juego de Tronos» en el Real Alcázar de Sevilla se ha convertido en una atracción turística más a tener en cuenta en este puente del Día de la Hispanidad. Numerosos seguidores de la trama ideada por George R. R. Martin se han apostado a las puertas de los Jardines de Murillo, donde transcurre la grabación, para conseguir una instantánea con alguno de los actores.

Temprano, muy tamprano, llegan los fans a una de las localizaciones del rodaje que la cadena norteamericana HBO está desarrollando en Sevilla desde el pasado 6 de octubre y que permanecerá hasta el día 21. Las inmediaciones del Real Alcázar se han convertido durante el fin de semana en un trasiego constante de seguidores, que elucubran sobre la deriva de la trama mientras esperan toparse con alguno de los actores.

María, Rocío y Esther son tres seguidoras que suman horas situadas en la puerta de acceso a los Jardines de Murillo. «Llegamos a las once de la mañana y ya había gente aquí, pero muchos se han ido», explican. La guardia ha sido provechosa pero todavía no tienen su ansiado premio, «una fotografía de DeObla Oparel, que interpreta a Areo Hotah» en la ficción.

Cerco al rodaje de Juego de Tronos

Sin embargo, sí conocen detalles del rodaje. Saben el hotel en el que se alojan los actores y, gracias a la confianza adquirida con parte del equipo técnico, los horarios de la grabación. «Hemos visto a figurantes vestidos de soldados y gente ensayando con un látigo», relatan; y les ha parecido ver al actor que interpreta a Quentyn Martell, poco más. Ni rastro de Nell Tiger Free (Myrcella), Jerome Flynn (Bronn del Aguasnegras) o Nikolaj Coster (Jaime Lannister, «El Matarreyes»).

El trasiego de furgonetas alimenta las esperanzas de los más de treinta adolescentes que hacen guardia. El equipo se afana en evitar colapsos en los accesos al recinto, cercado por una malla que impide ver lo que sucede en el interior. El celo es máximo. Solo el agua mitiga las ganas de los seguidores de escudriñar la zona.