Un laboratorio donde los elementos no se encuentran en la tabla periódica. Las probetas son copas y los investigadores, bartenders. La Escuela de Coctelería LAB4 cumple su primer año y lo celebra desde su balcón de la plaza de San Francisco.

Ginebras, rones, whiskies se mezclan en un espacio de vanguardia en pleno centro de Sevilla. El sueño de cuatro empresarios sevillanos celebra su primer aniversario manteniendo el espíritu con el que nació. Un local de copas muy exclusivo en el que no solo se sirven combinamos, si no en el que también, como su nombre indica, se investiga y experimenta con todo tipo de bebidas, aromas y texturas.

«Sevilla necesitaba un sitio distinto», afirma con rotundidad uno de los socios, Alejandro Valiente. Su apellido fue premonitorio. «Un cruce de inquietudes y esta necesidad insatisfecha derivó en este proyecto y nos metimos en esta locura», confiesa.

De un proyecto esbozado en un trozo de papel a un espacio multifuncional en el que se no descuida ningún detalle. «El concepto fundamental en el que se basa toda la decoración es el de afrontar el espacio como si de un laboratorio se tratara», explica. El edificio abarca cuatro plantas independientes con un aforo máximo de 35 personas por piso. Desde su azotea, unas vistas privilegiadas de Sevilla. Justo enfrente la fachada renacentista del Ayuntamiento.

Pero el verdadero valor de LAB4 se encuentra entre sus paredes, más en concreto, tras la barra. Paco Dorado, su bartender (un título internacional), ha resultado ganador en el concurso al mejor Gin Tonic de España. Un combinado en el que se aprecia la influencia sevillana. «Jugué con el azahar y usando la naranja amarga», explica.

Sevilla y los cócteles

El paladar de los sevillanos está en continua evolución. «Sevilla está siempre en tendencia y eso es bueno, porque siempre sigue creciendo; en otras ciudades se alcanza pronto la madurez, aquí no, y eso es muy positivo». explica Valiente. La gran protagonista en las barras sevillanas: la ginebra, que vive un auténtico boom. «Tenemos una selección de ginebras que cubren un 95 por ciento del mercado; apostamos más por la calidad que por la cantidad», afirma.

El cóctel que mejor marida con Sevilla: el Naranjito, un homenaje a la mascota del Mundial de Fútbol de 1982 que se celebró en España. Los ingredientes: fino Tío Pepe, naranja amarga de Sevilla, angostura, jarabe de fresa, azúcar y Seven Up .

El cóctel de ABC de Sevilla: whisky, licor de chocolate, bitter de vainilla, azúcar y refresco de lima limón. «Este cóctel es un homenaje a un medio de comunicación con casi 110 años de historia, por ello había que emplear el que fuera el espirituoso por excelencia durante mucho tiempo. Al mismo tiempo, debía ser un combinado singular que hiciera un guiño a su formato y encuadernación con grapas», explica Paco Dorado.