«Virgencita, virgencita, que me quede como estoy» es la frase más repetida por los comerciantes del centro de Sevilla en los últimos días. El plan de liberalizar horarios comerciales ha despertado la inquietud en los negocios del Casco Antiguo, zona que resultaría afectada de aprobarse el proyecto del Gobierno local en Pleno Municipal. Todos coinciden en alertar que los principales beneficiarios de más de días de puertas abiertas serán los grandes almacenes.

El Real Decreto Ley de medidas liberalizadoras del comercio aprobadas el pasado mes de julio en el Consejo de Ministros obliga a las ciudades de más de 200.000 habitantes y que en el último año hayan registrado más de un millón de pernoctaciones o que hayan recibido a 400.000 turistas en cruceros a liberalizar totalmente los horarios en las zonas con mayor afluencia de visitantes. Sevilla es una de las 15 ciudades afectadas por la reforma de Rajoy y, por tanto, debe delimitar los meses y la zona de la ciudad en la que hacer efectiva la norma.

En el caso de Sevilla, Casco Antiguo y seis meses al año, de febrero a abril y de octubre a diciembre. Una aplicación criticada por los comerciantes, quienes defienden que ésta solo traerá más dificultades a los pequeños y medianos comerciantes (Pymes). «No se va a vender más por tener más días de la semana abiertos», explica Clemencio García, co-propietario de la camisería Galán 5, situada en la calle Sagasta.

«La liberalización también traerá más obligaciones, a más horas abiertas, más recursos habría de destinar», afirma. «Nos obligaría a contratar a más trabajadores pero no nos compensaría los ingresos con los gastos», reflexiona García. Su negocio de textiles de caballero acumula 197 años de actividad en Sevilla. «La medida perjudicará a los pequeños comerciantes y beneficiará a las grandes superficies», concluye García.

Esta tesis es compartida por otros comerciantes. A pocos metros de Sagasta, en la calle Sierpes, Manuel Casal, quien regenta junto a sus hermanos varias tiendas de bolsos en en Casco Antiguo se resigna. «Es una aplicación de una norma estatal», afirma. Pero recuerda que en la práctica, los comerciantes ya aplican algunas prácticas que recoge la norma. «Abrimos de diez de la mañana hasta las nueve y media de la noche y en Navidades o Semana Santa, también abrimos algunos domingos», asegura. «El pequeño comercio que podía abrir, ya abre».

Eso sí, no duda en responder un ‘no’ tajante ante la pregunta de si esta normativa será positiva para su comercio. «Si se hace con la excusa del turismo, ¿por qué dejan fuera los meses de junio, julio o septiembre, que son tradicionalmente meses muy buenos para las compras?», se pregunta Casal.

Una aplicación restrictiva
Aplicar, sí; pero modificando lo menos posible el sistema actual. Esa es la tesis del principal partido de la oposición en el Ayuntamiento de Sevilla. El PSOE, en palabras de Susana López y Antonio Muñoz, cree excesiva la interpretación que hace el Gobierno local de la norma. «De llevarse a cabo, recrudecerá y agudizará la crisis del comercio», denuncian.

Según el portavoz adjunto del grupo, Antonio Muñoz, la «generosidad» no está justificada con datos estadísticos. «Seis meses es un periodo excesivo y no justificado, puesto que se incluyen meses que están entre los que tienen menos pernoctaciones hoteleras, y el casco histórico entero es un área excesiva».

La propuesta de los socialistas, que ya ha sido tramitada en modo de alegación, es reducir a dos meses, abril y mayo, la libertad horaria y en el entorno de los bienes declarados Patrimonio de la Humanidad, la Catedral, los Reales Alcázares y el Archivo de Indias. Una medida que, según López, evitaría el cierre de numerosos comercios y el aumento del desempleo.