La unión hace la fuerza. Esta es una de las frases más repetidas en esta tarde de 13 de junio en el barrio del Arenal. Hasta 15 de sus comerciantes han sacado sus productos a las calles y han abierto sus puertas en la iniciativa «El barrio es nuestro». Un «éxito» de organización que ya apunta a reeditarse en poco tiempo.

Trajes de flamencas al 50 por ciento. Este ha sido uno de los reclamos de uno de los negocios participantes: Pol Núñez, un estudio y taller de diseño que habitualmente mantiene cerradas sus puertas y que gracias a «El barrio es nuestro» las ha abierto. Hoy, además, las hermanas Delia y María del Mar Núñez Pol presentaban su nueva colección de tocados.

«Sorprendentemente ha ido muy muy bien», explica María del Mar. «Y digo sorprendentemente porque a las seis de la tarde el termómetro marcaba 40 grados», detalla. «Dentro de las tiendas se estaba bien, pero fuera, no tanto», aclara.

Interior de la tienda de MeridianaY para los acalorados clientes que han transitado por este negocio de diseño, un apetitivo con el que refrescar la tarde. Vino y frutos secos. «La gente ha hecho la ruta y ha ido de comercio en comercio, algo muy positivo», destaca María del Mar, quien ya ha mostrado su interés a sumarse a una nueva reedición de esta actividad.

«La crisis obliga a llevar a cabo iniciativas como estas», explica una de las hermanas Núñez Pol. «Ver las tiendas llenas, aunque no sea para comprar, siempre anima. Es una importante carga de positivismo», confiesa María del Mar.

La idea de «El barrio es nuestro» parte de Meridiana, una tienda de artículos de importación situado en el Paseo de Colón. «Todos los años hacemos un gran evento y este año pensamos en compartir la idea con nuestros vecinos de O’Kean; a ellos les pareció bien decírselo a la Galería Gavira y llevarlo a más comerciantes de la zona del Arenal», recuerda la gerente de Meridiana, Rocío Moreno Santa María.

Su establecimiento comenzó en el año 1993 en la cochera de su casa, de ahí a la calle Chapineros y, después, Madrid, Sotogrande y el Paseo de Colón. Su secreto: «la selección personal de las importaciones, llegadas de la India o Vietnam», confiesa Rocío. «Es nuestro principal valor frente a las multinacionales que arrasan en el centro de las ciudades», explica.

Meridiana ha multiplicado, según confiesa su gerente, por diez el número de clientes en esta jornada de «El barrio es nuestro». «La gente se ha ido encantada con los negocios», explica Rocío. «Todos los negocios hemos hecho un gran esfuerzo en decorar nuestras tiendas y en presentarles un detalle a los visitantes», relata.

Un primer paso hacia el asociacionismo

Exterior de O'KeanEn esta iniciativa puede estar el germen de una asociación permanente, tomando como ejemplo otras uniones entre comerciantes como por ejemplo el Soho Benita con los negocios de Pérez Galdós o Regina Market, con los de la calle Regina y Viriato. «Esto hace que nos unamos», explica Ana O’Kean, gerente de una sastrería de moda de caballero junto con su hermana Rocío.

«Es sinergia. Yo llamo a mis clientes y mis vecinos a los suyos y todos van por todos los negocios», explica esta diseñadora, quinta generación de una saga de sastres sevillanos. «Además, es otra forma de conocer los negocios, de una forma más relajada, con amigos, sin prisas y disfrutando de una copa», enumera.

En su negocio, de apenas seis meses de antigüedad, está «enfocado totalmente al hombre». «Mi pasión es la moda de hombre», desvela Ana. La crisis ha abierto la puerta a este tipo de negocios. «Ahora los proveedores no te niegan sus productos por ser un pequeño negocio», detalla. «Siempre se puede sacar algo positivo de la crisis», destaca.

«La crisis también fuerza a hacer iniciativas como estas», comparte el propietario de Paseo Colón, 24, Carlos Beca. En su negocio, una iniciativa con las artesanas Rocío Porres e Inés Loring. «Hay gente que han venido a ver la tienda y han visto a las artesanas y viceversa», explica Carlos.

En su caso sí se ha notado esta jornada en las ventas registradas. Su tesis coincide con el resto de comerciantes. «Hay que repetir y, si es necesario, hacerlo según las temporadas», destaca. «Esta iniciativa ha sido revitalizante para los negocios de la zona, nos ha cargado de ilusión», concluye.