Las patatas a la huelga es una de las muchas recetas que ha llegado a nuestros días desde los fogones conventuales coetáneos a Santa Teresa de Jesús. Están elaboradas con pan frito, azafrán, sal, ajo, perejil y vino blanco, una deliciosa combinación con la que recibieron a la Santa de Ávila en el convento de Alba de Tormes en uno de sus últimos viajes, cuando ya estaba enferma.

Este y otros platos podrán saborearse desde hoy y hasta el lunes en la Antigua Abacería de San Lorenzo (www.antiguaabaceriadesanlorenzo.com), donde tendrán lugar las jornadas de la cocina carmelitana “Entre pucheros anda el señor”, organizadas con motivo del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús y la semana de su festividad.

Para la mística Santa Teresa, la gastronomía no era cuestión baladí, y se esmeraba en sacarle el máximo partido cuando le tocaba el turno de cocina en la disciplinada vida conventual, como también se han esmerado en los fogones de la abacería, donde podrán degustarse estos días ensalada de alubias, sopas de pan y verduras, huevos albardados, bacalao “pasado por agua”, revuelto de marrajo o garbanzos de vigilia.

Se trata de recetas “simples pero contundentes”, según señala Ramón López de Tejada, propietario de la Abacería San Lorenzo. “Hacían mucho uso de salsas condimentadas, de huevo, legumbres o arroz”, añade, aunque reconoce que para las jornadas han actualizado algunos de los platos. “El de patatas a la huelga seguramente se hacía con batata o boniato, porque el consumo de la patata aún no estaba generalizado”, señala.

De ese modo, la comida era uno de los aspectos que más se cuidaba en los conventos de la época, pues sabían de la importancia de alimentar al espíritu pero no descuidaban el alimento del cuerpo. Era un momento tan importante que estaba mal visto que un religioso se ausentase durante la comida. Para los carmelitas, invitar a almorzar era un gesto de amistad, de abrir la propia casa a otras personas, e incluso Santa Teresa de Jesús hizo en más de una ocasión un postre para agasajar a alguien.

Sin carne

Una de las principales características de la gastronomía carmelitana era la ausencia de carne, que se reservaba para casos de enfermedad o para cuando las hermanas de la congregación salían a la calle o viajaban en barco. Esa carencia era compensada con un gran protagonismo del bacalao, que tomaban sobre todo en salazón porque era como mejor se conservaba, aunque en la abacería lo pondrán fresco.  Otro plato que antiguamente era muy utilizado eran  las ancas de rana, entonces estaba considerado como un manjar.

Las recetas que se servirán dentro de estas jornadas han sido recopiladas por el carmelita Fray Manuel Diego Sánchez en el libro “Gastronomía Carmelitana” a partir de los textos de Fray Gabino de la Virgen del Carmen y Fray Mariano de Santa Teresa.

También las de los postres, humildes pero no por eso menos suculentos, que van desde la leche cuajada a la sopa de almendras pasando por el arroz con leche o la tortilla de pobres. Se elaboraban principalmente con productos de la huerta y donaciones que hacían algunas familias a los conventos.

Decoración

Santa Teresa de Jesús dejó muchas frases y reflexiones inmortalizadas para siempre, algunas de ellas vinculadas al mundo de los fogones, como la que ha inspirado el título de estas jornadas: “Mirad que entre los pucheros y las ollas anda Dios”. Con algunas de ellas se decorará la Antigua Abacería San Lorenzo a través de cartelas hasta el próximo lunes, con el fin de ambientar al cliente y acercarle un poco más a esta mística figura. Se trata textos escogidos y diseñados por Miguel García Marbán, director del Museo de San Francisco de Medina de Rioseco (www.museosanfrancisco.es), que aparecerán en la abacería junto a la recreación de la cocina de Santa Teresa y del ajuar de alimentación que solía haber en los refectorios.