Lo que el lúpulo ha unido, que no lo separe el hombre. Santiago y Aurora, socios y pareja, son los propietarios de Lupulópolis, un establecimiento para amantes de la cerveza artesana. En su local, situado en la calle José Gestoso (a la sombra de las Setas de La Encarnación), se pueden degustar hasta 80 variedades de esta bebida.

Llevan trabajando en el mundo de la cerveza desde septiembre de 2010. En estos años, Santiago Encinas y Aurora Torres están completando, fase a fase, un sueño en torno a este líquido elemento. Su sueño, que mantienen en secreto para que no se les chafe, está cada vez más cerca. Entretanto, ya fabrican su propia cerveza: Domus Sevilla, una rubia con cuerpo pero refrescante contagiada por el aroma a azahar y el sabor a naranja y clavo.

Malta, lúpulo y levadura de LupupópolisTodo empieza cuando se hacen distribuidores en el sur de Domus, una cerveza artesanal fabricada en Toledo. Con ella llegan más marcas como Dr. Bu, de Zamora; Kettal, de Cádiz; o Iria, Juna o Cibeles. La lista ya se acerca a una docena de marcas que ponen en el mercado hasta 50 variedades. A esas, se le suma una treintena más que ponen a disposición de sus clientes en su establecimiento de la céntrica calle José Gestoso.

Ese es el segundo hito en la carrera de estos jóvenes emprendedores: montar su propio local. Desde junio de 2013, Aurora y Santiago sirven cervezas en Lopulópolis. «La respuesta está siendo increíble», confiesa Aurora. «Para el público, acostumbrado a las marcas de Bélgica o Alemania, está siendo sorprendente encontrar cervezas de calidad y artesanas fabricadas en Andalucía», añade la propietaria.

La cerveza artesana está de moda. Mucha gente se anima a  «cocinar» su propia cerveza. «Empiezas con un puchero, en plan Panoramix, y con una producción mínima; cuando das con una buena receta, amplías la producción a los 500 litros y con eso empiezas a vender», detalla Santiago.

«En Estados Unidos, el cuatro por ciento de la cerveza que se vende es artesana; en Europa, Italia, Dinamarca, Bélgica o Alemania están a la cabeza; en España, el valor es residual», explica Santiago. Pero esta tendencia está cambiando, «en parte gracias a las microcerveceras», destaca.

Varias cerezas artesanas«La crisis está agudizando el ingenio, la gente ve una posible salida y de ahí surgen los pequeños productores de cerveza», afirma Santiago. «Después hay que saber tener una visión empresarial», explica. «Hay determinadas marcas que lo están haciendo muy bien y van a ir ganando notoriedad en los próximos años», desvela.

Para los principiantes lo mejor es empezar con un kit de fabricación con un densímetro, termómetros, fermentadores o chapadoras. Por 75 euros se puede adquirir en Lupulópolis. Aparte se vende, por otros 15 euros, la materia prima: levadura, malta y lúpulo. Fabricar cerveza está hoy al alcance de cualquiera.

Santiago y Aurora están avanzando hasta su sueño. Ese que no confiesan por si se chafa pero que está a la vuelta de la esquina. A buen seguro, en sus noches de desvelos aparece una rubia con sabor a naranja, clavo y notas de azahar. Una cerveza muy sevillana.