La alquimia para convertir ingredientes básicos en platos de gourmet es vox populi en el sevillano hotel Colón. Su jefe de cocina revela los secretos en unos talleres gastronómicos en el restaurante el Burladero. Una oportunidad para quienes gustan de sorprender con un buen plato a sus comensales.

Pasteles, sushi, arroces, setas, chocolates y panes protagonizan algunos de los diez talleres que el hotel Colón impartirá hasta marzo de 2013. En seis horas repartidas en dos días se satisface el apetito de conocimiento de los cocineros más curiosos. Por los 60 euros que cuesta el curso se llevan hasta sus alacenas las recetas, técnicas y trucos del jefe de cocina del Colón, Javier Rico, y un profesor especialista invitado.

«La receta no es lo importante, la técnica sí», afirma con rotundidad Rico. «Les enseñamos a hacer combinaciones de sabores, pero sobre todo que aprendan bien a manejar la técnica para que después puedan repetirlo en sus cocinas con su toque de imaginación», explica el profesor.

«Los alumnos que tenemos vienen con un buen nivel gastronómico y con bastante vocación; y se van muy contentos, de hecho, en el último taller hay un 90 por ciento de repetición de asistentes», detalla Rico. Entre los alumnos, gente de todo tipo y condición. Desde profesionales de la hostelería con pretensiones de mejorar en su quehacer diario, a amas de casa que buscan complacer el paladar de sus familiares y salir de la rutina. A fin de cuentas, aficionados a los fogones.

La respuesta de Sevilla, abrumadora

Detalle de un tríptico del taller.«Abrir las puertas del hotel Colón a la ciudad», afirma su director, José Antonio Rubio, precursor de estos talleres. «Buscamos dar otro enfoque al tradicional curso de cocina, en que el quepa cualquier colectivo que tenga interés por la gastronomía, con clases interactivas en el que el alumno esté junto al chef y participe activamente», asegura el director. «Necesitábamos posicionar el restaurante El Burladero como un referente a nivel gastronómico de la ciudad y de ahí nace esta iniciativa», explica. «Que siempre pasen cosas interesantes», concluye.

Las convocatorias de estos talleres se cuentan por éxitos. Rara vez han quedado plazas libres para los cursos. «Hemos tenido que dejar de vender plazas por la alta demanda que recibimos; de hecho, los participantes nos están pidiendo que reeditemos cursos como el de arroz, que tuvo una muy grata acogida por los participantes», afirma Rubio.

«Los talleres son eminentemente prácticos, eso es lo que singulariza a estas jornadas», detalla el director. «Además, el reconocimiento y el prestigio que el Burladero tiene en la ciudad es un argumento más a tener en cuenta a la hora de decidirse por nuestra oferta», confiesa Rubio.

El hotel Colón descubre los secretos de sus fogones. Una buena forma de acercarse a este referente de la restauración sevillana que suma décadas de historia.