Apple y Microsoft nacieron en un garaje, Tapabook en la barra de un bar. Un joven sevillano lanza la primera red social para amantes del tapeo. No se apellida Zuckerberg, Jobs o Gates ni nació en Silicon Valley. Daniel Gonzalez es de Sevilla y su invento ya suma, sin apoyo de ninguna campaña de marketing, 300 usuarios.

«Subía fotos se las tapas a Facebook hasta que un día pensé ¿por qué no hacer una red social exclusiva del tapeo?», recuerda Daniel. De ahí nació Tapabook, un guiño al invento de Mark Zuckerberg, Facebook, pero a la sevillana. Corría mayo de 2011 y, por aquel entonces, este estudiante de Ingeniería Informática en la Universidad de Sevilla estaba a punto de acabar la carrera.

Detalle de TapabookUn buen momento para emprender: muchas incertidumbres y pocas certezas. «Aposté por el yo me lo guiso y yo me lo como», explica. En apenas cuatro meses la web ya estaba en funcionamiento.

«Aquí en Sevilla el tapeo es una tradición que a todo el mundo gusta», asegura Daniel. «Hay muchas páginas que ofrecen guías gastronómicas, pero esto es una red social, no solo habla un crítico, son los usuarios los que crean, comparten y valoran el contenido», detalla el inventor de Tapabook.

La idea gusta a bares y usuarios. Los primeros, porque la idea de Daniel les lleva clientes; los segundo, porque les permite ampliar el conocimiento de la oferta gastronómica de la ciudad, o del país, porque no hay sesgo geográfico. Por ciudades, en Sevilla se concentran la mayor parte de los usuarios registrados, le siguen Madrid y Barcelona.

También en el móvil

Pero de momento, Daniel no consigue beneficios de Tapabook. «Es un hobby, cero beneficios», explica. «Por un lado está la publicidad y, por otro, la idea de contar con bares «premium» que paguen por priorizar su establecimiento en los resultados de búsqueda», adelanta Daniel. Lo próximo: una aplicación móvil de Tapabook que ya está en desarrollo y que saldrá en primavera.

Dos compañeros ayudan a Daniel en esta aventura móvil. «En la universidad no te enseñan para que emprendas y con Tapabook he aprendido mucho de desarrollo, de lenguaje de programación, de estilo, de accesibilidad y de marketing», asegura.

Por suerte, Daniel está trabajando en otros proyectos. Apenas sabe qué es el desempleo. Un problema para el proyecto Tapabook. «Aprovecho el tiempo libre para poder desarrollar la página web y ahora la aplicación móvil», detalla. «Se podría decir que soy un afortunado», confiesa.

En Sevilla hay talento. No hay que irse a Silicom Valley para poder triunfar. Un ordenador y una conexión a Internet bastan para probar suerte en el mundo empresarial.