El agua, nunca hirviendo; una taza, una cucharadita de té; y dos minutos, de media, de infusión. Con estos consejos sencillos ya se puede degustar en casa un buen té. Esta bebida, la más consumida del mundo, sigue sumando adeptos en occidente. Asuca, un establecimiento especializado en la venta de este producto, organiza talleres para fomentar el conocimiento de esta hierba entre los sevillanos.

El té suma cada vez más seguidores en Sevilla. Se nota en el número de establecimientos especializados en estas hierbas. El primero de ellos fue Asuca, situado en las inmediaciones del Metropol Parasol, en la calle José Gestoso. Allí se concentran diez alumnos un viernes de cada mes. Los talleres de iniciación al té cada vez tiene mejor acogida.

Los pupilos aprenden un poco de la historia de la planta, las diferentes variedades, las propiedades y su modo de preparación. El té verde regula los niveles de colesterol; el rojo, desintoxica y depura; el blanco, alivia el estrés; y el rooibos (mal llamado té), es un buen antidepresivo.

«Empezamos con los talleres hace seis años aunque la tienda lleve diez años abierta», explica Miriam, la propietaria de Asuca. «Los cursos nacieron para poder aumentar la información que solicitaban los clientes», detalla la dueña. «Sobre todo para que la gente pierda el miedo a hacer un buen té; además de fomentar su cultura, lo que hace que aumente su consumo», asegura.

Un detalle de los tipos de téEl valor, simbólico: cinco euros. Un módico precio para todo lo que incluye la jornada. Catas de té, tanto buenos como malos para que los alumnos sepan la diferencia; ejemplos de cómo hacer la infusión de forma correcta e incorrecta; y muestras e información para que practiquen en casa.

Irene es orientadora en un instituto y quiere iniciarse en el mundo del té. En su familia no se ha consumido. Ellos son más de café. «Me llama mucho la atención», argumenta. «Tiene más propiedades que el café y la teína es menos excitante y más saludable que la cafeína», asegura.

«Me parece bonito el rollo tetero», explica entre risas. «Cuando salí de mi casa empezé a compartir piso con compañeros que sí tomaban té, de ahí que esté ahora más interesada en este tipo de bebidas», afirma. El taller, «interesante», asegura. «Conocemos las propiedades, el origen y la forma de hacerlo», concluye.

El secreto: «El agua, nunca hirviendo; una taza, una cucharadita de té; y dos minutos, de media, de infusión», explica la profesora, Rocío Bayarri. «Hay distintos tiempos y temperaturas de agua para cada té pero eso es algo de frikis, con las nociones básicas es más que suficiente», detalla. «Eso sí, en la proporción, mejor quedarse corto que pasarse», puntualiza.

Crisis, pero no para té de recuelo

Los tiempos son difíciles para todos. También para las tiendas de té. «Antes tenía clientes que venían regularmente todas las semanas a comprar; ahora vienen de forma esporádica y han sustituido nuestro té por las clásicas infusiones de bolsita que se compran en los supermercados», asegura Miriam. «Nos tomamos una cerveza por un euro pero no gastamos 20 céntimos por un buen té», lamenta. «La diferencia entre un buen y un mal té se nota en la infusión», explica.

También se nota la tendencia en los gustos de los clientes. «Empezamos vendiendo poco rooibos y ahora es el más vendido». Sin ser un té, esta hierba procedente de Sudáfrica, tiene las mismas propiedades que el té y está libre de teína, con lo que se puede consumir por la noche sin miedo a perder el sueño», afirma.

Los interesados pueden estar al día de los próximos cursos en el perfil de Facebook de esta empresa o en su página web, desde la que se pueden hacer pedidos.