Un milagro expuesto en un escaparate. ‘Necesitamos dependienta’. Dos palabras, nueve sílabas, veintidós letras y mil esperanzas depositadas en un trozo de papel de apenas diez centímetros cuadrados. Ofrecer un puesto de trabajo es un hito que pocas empresas se pueden permitir. Aunque hay excepciones.

Una cadena de tiendas sevillana necesita cubrir cuatro puestos de trabajo. Así de sencillo y de complejo al mismo tiempo. Un suceso aparentemente anodino de no ser el alto número de parados que registra la ciudad. En Sevilla, el mes de octubre se despidió con 90.684 personas en situación de desempleo, según el Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

La necesidad es inminente para Begoña Torres, la dueña de varios establecimientos de complementos y moda a los que da nombre. La situación de su empresa huye de la dinámica habitual en plena recesión económica. Está en expansión y necesita personal para abrir dos negocios más en pleno centro de Sevilla.

Se buscan cuatro chicas, también valen varones, da igual la edad o la formación. A cubrir cuatro puestos se trabajo como dependienta a jornada completa, de 10 a 14 y de 17 a 20 horas. Contrato por un año prorrogable. Sueldo, 1.100 euros al mes. El requisito imprescindible es «tener interés».

Más de 150 curriculum

La lluvia de currículos no se ha hecho esperar, ya acumulan unos 150. «Recibimos varios al día en cada tienda aunque el interés real de las candidatas es menor de lo que podría imaginarse», explica Begoña Torres. «Llamamos a las chicas y el interés cae; muchas cobran una ayuda, otras se quejan del horario… al final, solo están interesadas cuatro o cinco como mucho», asegura.

«Nosotros tenemos necesidad real de encontrar personal», garantiza. «Nos da igual que sean guapas, feas, altas, bajas, jóvenes o mayores, con formación o sin ella; solo pedimos que sea responsable y quiera trabajar», puntualiza Torres. «De la formación ya nos encargamos nosotros», asegura.

Begoña Torres tiene varios establecimientos repartidos por el Casco Antiguo, en Puente y Pellón, en María Auxiliadora y en la calle San Eloy (dos establecimientos). Su intención en sumar otra tienda más en San Eloy y una en la calle Sierpes. En plantilla tienen a unas diez trabajadoras, cincuenta más si se cuentan los trabajos indirectos.

De entregar a recoger
Raquel Fernández lleva unos meses como encargada en una de estas tiendas. No esconde su satisfacción por poder trabajar. Lleva un año en la empresa y ya ha ascendido. Ella dejó su curriculum hace un año, ahora los recibe. «Se ve la ilusión en las chicas, te preguntan mucho e intentan venderse», relata.

Para las indecisas. El trabajo es «cómodo, te adaptas pronto, además te ayudan tus compañeras y los jefes; además hablas con mucha gente», explica Raquel.

«Ofrecer trabajo es una satisfacción enorme, hay gente que en las entrevistas se echan a llorar porque tienen una situación muy difícil», confiesa. «El trabajo es muy importante en una persona», argumenta. «Tenemos muchas ganas de ayudar al país, dentro de nuestras posibilidades, cuando más lo necesita», explica.

Begoña Torres fabrica sus complementos en Sevilla y los exporta a Francia, Italia o Estados Unidos. «Es el fruto de mucha ilusión y empeño», concluye.

Los interesados están a tiempo de entregar su currículo en cualquiera de los estableciemientos. Un pequeño gesto que puede convertirse en un trabajo. Un bien que escasea en estos tiempos de crisis.