Nunca es tarde si la dicha es buena. Los mayores de la residencia de la orden de San Juan de Dios de la calle Sagasta dan sentido a este refrán cada día. Con una ilusión desbordante, los residentes están al tanto de las nuevas tecnologías. Leen el periódico en el iPad, se escriben con sus familias por email, recuerdan clásicas canciones y se ejercitan con los más novedosos videojuegos. Es lo que llaman envejecimiento activo.

Antonia se conecta día a día a su correo electrónico. «Tiene un mensaje nuevo», lee en la pantalla. Es su nieta, le envía fotos desde Zaragoza, que además le escribe unas líneas. «Hola Abuela, ¿cómo estás?». Rápidamente se pone manos a la obra para contestarle. «Antes, con el teléfono, apenas hablábamos porque tenía miedo de la factura; ahora lo hacemos casi a diario», explica esta octogenaria.

Sus movimientos son lentos y se le ve cierta dificultad en el manejo del ratón. Tecla a tecla va construyendo el mensaje. No hay prisa, hay tiempo. «Llegué a tener una máquina de escribir eléctrica, nunca la usé; quién me iba a decir que ahora, a la vejez,…», confiesa entre risas. Su principal preocupación: las faltas de ortografía. «Porque cuando la guerra yo tenía diez años y me quitaron del colegio; pero me las están corrigiendo», advierte.

Wiisport terapia San Juan de DiosSu entusiasmo sorprende a los propios profesionales de la residencia. «La persona mayor tiene criterio, tiene experiencia de vida y no se adhiere a cualquier cosa de primeras; valora el aporte que le puede hacer a su vida personal, cuando ellos ven que la utilización de  Internet les puede acercar a sus familias, lo aprenden con una naturalidad increíble», explica la doctora de la residencia San Juan de Dios, Isabel Herrero.

A escasos metros de Antonia, otro residente, Manuel, hace terapia. Ha tenido un par de caídas recientes y se recupera con la ayuda de la fisioterapeuta. No están en el gimnasio. Ambos juegan al tenis en la Wii, un conocido videojuego. Una terapia «no farmacológica que se usa para rehabilitar a nivel cognitivo y funcional» al paciente, según explica la fisioterapeuta, Beatriz Jiménez.

Manuel está perdiendo el partido. El revés no está todo lo fino que acostumbra. Pero su lucha es otra, y en esa lleva muchos puntos ganados. Su movilidad está aumentando gracias a la «Wiiterapia». «Un complemento al tratamiento que realizan en la sala de fisioterapia», detalla Jiménez.

Los raquetazos de Manuel no disturban la calma de la sala. Antonia sigue a sus labores delante del teclado. A su espalda, Dora «la exploradora» (como le dirían los guasones) instruye a sus compañeros en lengua y matemáticas. En su día se ganó la vida enseñando en las aulas y ahora sigue ayudando a los terapeutas ocupacionales proponiendo lecturas y problemas de sumas y restas.

Su voz es débil pero su ánimo inquebrantable. Después del almuerzo se planta delante de la pantalla para coger el micrófono y entonar clásicos de la copla en le karaoke. De Juanita Reina a Fórmula V, el repertorio es tan amplio como el coro que la acompaña. Es otra forma de hacer terapia.

Trabajos manuales en San Juan de DiosEl karaoke «se hace de forma lúdica pero también rehabilitadora, para personas que tienen algún tipo de demencia como por ejemplo, el alzheimer», explica la terapeuta ocupacional, Beatriz Gómez. «El canto es algo que hacen de forma automática, si es una canción que ya conocían lo hacen sin pensar», detalla. «Es muy gratificante verlos», concluye.

Las residencias de ancianos de hoy están lejos de los asilos de antaño. El tiempo pasa por los mayores; y ellos, por el tiempo. Aprenden y juegan para hacer de su ocio algo útil para ellos y los que los rodean. Algunos lo llaman envejecimiento activo, ellos le dan sentido día a día.