El pintor sevillano Gonzalo Bilbao tiene desde este viernes una placa conmemorativa en su casa natal. La delegada del Distrito Casco Antiguo, Amidea Navarro, ha presidido el descubrimiento de dicho hito en la calle San Pedro Mártir. Se cumple así una reivindicación histórica de los vecinos del la zona del Museo.

La placa, un mosaico homenaje a este insigne pintor, ha sido realizada en el taller Rincón del Arte y diseñada por Carmen Gutiérrez Cobos. Al acto han asistido la delegada del Distrito, Amidea Navarro; la directora del Museo de Bellas Artes, María del Valme Muñoz Rubio; el presidente de la Asociación de Vecinos Museo y Entorno, Manuel Antonio Ruiz-Berdejo; así como la autora y varios miembros de la Junta Municipal del Distrito

La calle San Pedro Mártir, donde se ha colocado dicha placa, se encuentra en el entorno de la avenida Marqués de Paradas y la estación de autobuses Plaza de Armas. La Junta Municipal del Distrito Casco Antiguo de Sevilla aprobó por unanimidad la colocación de dicho mosaico a petición del PSOE.

La propuesta en la que se basa dicho homenaje recalca la implicación del artista, que cuenta con una calle en el nomenclátor de la capital hispalense en las inmediaciones de la estación de ferrocarriles Santa Justa, con la cultura de Sevilla. «Es un pintor que siempre ha gozado de una enorme repercusión, y por ello se han celebrado numerosas exposiciones en su honor; la particular predilección que el pintor siempre manifestó por su tierra y sus gentes, así como su categoría artística, ha perdurado a lo largo de los años en la cultura sevillana», enumeraba la propuesta.

Gonzalo Bilbao
Bilbao, que nació en Sevilla en mayo de 1860, mostró su vocación artística desde muy temprana edad, viviendo su etapa inicial de formación de la mano de los hermanos Pedro y Francisco de Vega y Muñoz. Tras viajes por Europa fue nombrado miembro de la Academia de Bellas Artes; en 1901, presidente del Ateneo; y en 1907, consiliario del Museo de Bellas Artes.

A pesar de la fama y la gran estima que se le tenía en la ciudad, según recuerda el PSOE, tuvieron que pasar diez años para que la propia Academia de Bellas Artes de Sevilla reclamase el traslado de sus restos mortales, tras su fallecimiento en 1938, a la ciudad que le vio nacer, toda vez que tres años antes de su deceso estableció su residencia en Madrid.