Las colgaduras del Niño Jesús han desbancado a las figuras trepadoras de Papá Noel de los balcones sevillanos. La hegemonía de Santa Claus, que hasta no mucho dominaba en las fachadas de la ciudad, está en su estertor ante una propuesta más acorde con las tradiciones locales. Tal es el éxito que de venderse solo en las parroquias ya están a la venta en los negocios regentados por chinos.

Todo empezó en Osuna allá por el año 2006. La idea salió de la mente del párroco de Nuestra Señora de la Victoria, Mariano Pizarro. Pronto, la iniciativa se exportó a otros pueblos de la provincia y también a algunas calles de Sevilla. Aplaudida por la comunidad católica, numerosas parroquias sevillanas hicieron suya la idea y vendieron las primeras colgaduras con la imagen del Niño Jesús y la frase «Dios ha nacido. Feliz Navidad».

Papa NoelEn la actualidad, las parroquias ya han dejado de vender estas colgaduras a favor de los negocios regentados por los chinos, que -como viene siendo habitual- ven el negocio y reaccionan rápidos para hacerse con el mercado. Eso sí, el producto, según cuentan los que han comparado ambas versiones de las colgaduras navideñas, es de menor calidad pero a un precio más bajo.

En cualquier caso, para quienes prefieran comprar en los negocios locales, estas colgaduras con la imagen del Niño Jesús, también están disponibles en la Librería San Pablo de la calle Sierpes. El precio, 9,95 euros si se trata de la tradicional, y 31 si lo que se busca es una balconada con el nacimiento completo, este último de mayor calidad.

En este establecimiento se llevan vendiendo desde hace unos cuatro años. «Se venden muchas, desde octubre ya se empiezan a comercializar», explica María del Carmen, una empleada de la librería San Pablo desde hace diez años. «Hacemos el pedido en septiembre y cuando más se venden es en noviembre y diciembre», detalla. «Los primeros años se vendieron mucho, ahora, muchos ya la tienen de un año para otro; pero se siguen manteniendo las ventas», relata.

Esa buena acogida es muy evidente en las calles de Sevilla, donde proliferan las colgaduras en sus balcones en detrimento de los muñecos de Papá Noel, que invadieron hace no muchos años las fachadas de los edificios por obra y gracia del mercado chino. En ellos está el germen de esta iniciativa nacida en Osuna y adoptada por los sevillanos. Una respuesta, más acorde a las tradiciones locales, que parece haber venido para quedarse.