La rehabilitación de la solería de la Capilla Real de la Catedral ha sido, sin lugar a dudas, el culmen del trabajo realizado por los 20 jóvenes de la escuela taller de Forja XXI en estos dos últimos años. Al margen de la formación recibida -en las materias de arqueología y de mármol y piedra- y de la recompensa a esa labor, la séptima edición de la escuela taller catedralicia ha escrito un capítulo en la reciente historia del primer templo de la ciudad a raíz de los importantes descubrimientos hallados en el subsuelo de la Capilla Real.

No en vano, uno de los objetivos planteados al inicio de estas obras era comprobar si existían vestigios de un ábside gótico. En este sentido, las catas realizadas arrojaron luz a esas investigaciones previas con varios descubrimientos: cimentaciones de una cabecera del templo previa al ábside gótico; restos del muro oriental de la antigua Mezquita (s. XII) y dos enterramientos cristianos datados en el siglo XIV, entre otros hallazgos.

La escuela taller Catedral –gestionada por esta fundación- ha sido la encargada de realizar estas excavaciones así como los trabajos previos de extracción y limpieza de la solería del siglo XIII. Esta primera intervención ya deparó el descubrimiento de ladrillos de barro cocido y bicolor (1573), si bien es cierto que «no pudimos sacarlos a flote por la excesiva complicación, pero aun así, hemos conservado un trozo de esa solería», señaló Alfonso Jiménez, maestro mayor de la Catedral.

La escuela taller ha continuado hasta el 28 de diciembre con labores de conservación de solería en la Catedral. Además, los alumnos han adquirido técnicas de dibujo y conservación del material arqueológico mediante diversos restos de piezas de gran tamaño procedentes de la bóveda de la Capilla de San Isidoro. La tarea en estos últimos meses ha sido su catalogación con vistas a una futura exposición en la Catedral. En este sentido, los alumnos de esta escuela taller han realizado fichas con mediciones, estado actual, cronología e imágenes de cada una de esas piezas.

Pero todo el extraordinario trabajo realizado por esta escuela ha estado eclipsado por la Capilla Real. Desde septiembre de 2010 -con el signado de losas (2.633), su valoración y su extracción manual- hasta junio de este año, la labor de los alumnos ha estado centrada en ese privilegiado enclave de la Catedral. Tras la correspondiente catalogación de las losas, se procedió a la limpieza de cada una de ellas, también de manera manual, y se realizó una segunda criba según medidas y estado de conservación. En la siguiente fase, los alumnos del módulo de mármol y piedra llevaron a cabo la restauración del rosetón central de la Capilla Real y de los basamentos del muro del ábside.

Durante el primer semestre de este proyecto, los alumnos adquirieron conocimientos de estratigrafías y secuencias de las excavaciones, dibujo, estudio de los principales monumentos de la ciudad, así como la legislación de patrimonio histórico andaluz. Los alumnos del módulo de mármol hicieron labras con diferentes variedades de piedra (arenisca, caliza y mármol) y trabajos de colocación de distintos tipos de solado.

Continuidad
Esta escuela taller da continuidad a las seis ediciones anteriores, que han formado a 191 alumnos en oficios como la forja, la encuadernación artesanal, la iluminación artística, la elaboración de bordados y la restauración de vidrieras.

Esta iniciativa, de carácter permanente, está subvencionada por la Junta de Andalucía y cuenta con la colaboración del Arzobispado de Sevilla, del Cabildo catedralicio y del Fondo Social Europeo.

Durante todo el periodo formativo, siempre bajo la supervisión del maestro mayor de la Catedral, los alumnos han recibido la capacitación necesaria en los ámbitos anteriormente citados -arqueología y mármol y piedra- de la mano de los monitores Georgina Aguilar y de Luis Miguel Morales, así como formación en prevención de riesgos laborales, de alfabetización informática y formación compensatoria con el fin de facilitarles el título de la ESO.