La idea surgió un día cuando una mamá vio un árbol lleno de chupetes colgados en un parque de Torremolinos y le hizo unas fotos. Otra mamá vio las fotos colgadas en un blog y pensó: «me gustaría que en mi ciudad hubiera algo así, para que todos los peques pudieran escenificar su rito de paso a ser un poquito más grandes» y mucha más gente dijo: «¿Lo hacemos? ¡Podemos!»

Es así como una idea preciosa, con muchas ganas y un poquito de energía impulsora, se hizo realidad. Un lugar donde los peques pueden decir adiós a este compañero de la infancia, también para los que no hayan usado chupetes puede servirles como rito de paso, un símbolo de lo «grandes» que son. Durante la inauguración fue narrado y signado el cuento oficial del evento, se repartieron galletas con forma de árbol y chupetes, tartas y magdalenas, se realizó un taller en el que los más pequeños pudieron desplegar sus dotes artísticas y por supuesto más de 100 peques colgaron sus chupetes con cintas al árbol. La participación fue mayor de lo nunca imaginado, más de 300 personas se acercaron al nacimiento de un nuevo símbolo en la ciudad de Sevilla.

Gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Sevilla, en concreto de la Gerencia de Urbanismo y del Área de Medio Ambiente, y al Distrito Casco Antiguo, el árbol elegido fue acondicionado para ese día (vallas y cartel) quedando instaurado oficialmente como «El Árbol de los Chupetes».

Los que hayan tenido chupe y los que no, los que estén a favor o en contra de ellos, los que les gusten de silicona o de látex, los que sientan tristeza o alegría al dejarlo, los que tengan hijos pequeños o mayores… ¡todos pueden acercarse a partir de ahora a dejar su chupete en nuestro árbol!