Uno de los personajes más populares de la ciudad, el conocido como «Trovador de Sevilla» gracias a Antonio Burgos, falleció un 21 de junio de 1988 a los 60 años de edad a causa de una insuficiencia cardiorespiratoria. El pasado año se cumplía el vigésimo quinto aniversario de la muerte de Francisco Palacios «El Pali», uno de los cantaores y compositores de sevillanas más importantes de todos los tiempos. Y su familia, amigos, seguidores y decenas de personalidades continúan más de dos décadas después reclamando saldar la «deuda» que Sevilla mantiene con el artista.

«Es la historia de un olvido. El artista que más y mejor cantó a su ciudad, más de 20 discos en los que con sus auténticas poesías realizaba unas peculiarísimas sevillanas con un sello y estilo inigualables. Tras 25 años de su fallecimiento, la entrega de la medalla de Sevilla a título póstumo sería un broche de oro perfecto para completar los actos y homenajes a su memoria organizados por familiares, amigos y seguidores del artista de El Arenal», demanda el sobrino nieto de «El Pali», José Antonio Palacios Ibáñez.

Una petición que se remonta a 1988, cuando tras morir «El Pali», se crea una comisión pro-homenaje «con el objetivo de conseguir el nombramiento de Hijo Predilecto de Sevilla, encabezada por Magdalena Ortega Miró, madre del artista». Una comisión que estuvo activa hasta 1995, cuando fallece la madre del cantaor. Hasta entonces, según argumenta Palacios, recogieron más de 15.000 firmas y 400 escritos de personalidades y estamentos públicos y privados de Sevilla.

«En el 25 aniversario de su desaparición se ha vuelto a reactivar, con nuevas solicitudes a las ya respaldadas y obtenidas con anterioridad con la idea de que nuestro Ayuntamiento, y coincidienco con la efeméride le otorgase al menos una medalla de Sevilla a título póstumo. Creemos que es una triste deuda pendiente que tiene Sevilla y es hora de realizarle justicia a aquel que tanto amó, defendió y cantó a su ciudad, que está siendo muy «tacaña» con este solidario y buen hombre que paseó el nombre de Sevilla y Andalucía por todo el mundo», añade José Antonio.

Y es que «El Pali», además de rescatar personajes relevantes de «nuestro día a día» para plasmarlos en sus letras, colaboró en la organización y actuación de festivales benéficos para hermandades o personas necesitadas.

Asimismo, José Antonio Palacios ha querido destacar algunos de los apoyos con más renombre que se han sumado a esta causa como Felipe González, Alejandro Rojas Marcos, Real Betis Balompié, Sevilla Fútbol Club, Hermandades de Penitencia y Gloria de Sevilla y provincia, la Casa de Alba, entre otros muchos.

«El día que yo me muera / que no me llore Sevilla, / ni mi madre ni mi niño / ni el resto de mi familia», cantaba «El Pali» en una de sus sevillanas más famosas. Sevilla lloró su ausencia aquel 21 de junio de 1988 y conserva el legado de este artista «olvidado por su ciudad» y que su sobrino nieto describe como «un juglar que fue un fiel enamorado de Sevilla y Triana, a las que nunca abandonó en las cerca de 400 sevillanas que compuso y que resaltan lo popular y tradicional de nuestra ciudad».