Salvar vidas es posible con un balón de fútbol. No se trata de una frase eslogan de una campaña de publicidad, es una realidad que han vivido muchos niños de los barrios más desfavorecidos de Sevilla. El milagro se produce cada Navidad en mitad de un campo de fútbol. De un lado, Jorge Morillo y más de 300 menores; en el centro, una pelota; y, en el opuesto, la exclusión social.

Jorge Morillo lleva 28 años haciendo más llevadera las navidades a los más pequeños de las 3.000 viviendas, el Vacie, los Bermejales y Torreblanca. Son zonas especialmente castigadas. Sin dinero, sin trabajo, sin esperanza. Una realidad de la que pueden huir estos niños y sus familias, al menos durante unos días.

“Organizo un partido de fútbol, nos lo pasamos bien y, al terminar, doy de merendar a los chicos y reparto juguetes”, explica Jorge. Esta es la fórmula que lleva 28 años aplicando en varios barrios de la ciudad. Una iniciativa que ha sido galardonada en varias ocasiones y propuesta a Medalla de Andalucía en varias convocatorias.

Sus navidades empiezan el día 8 de enero. “Algunos me llaman el cuarto Rey Mago”, afirma con alegría Jorge. Como sus Majestades de Oriente (o de Tartessos como ha anunciado hace escasas fechas el Papa Benedicto XVI), este sevillano de Triana pero residente en los Bermejales lleva presentes a aquellos que no esperan nada. “Recojo juguetes a gente anónima, algunas veces me los dan empresas”, explica.

Sin ayudas públicas

Su actividad a duras penas se mantiene. “Solo recibo ayudas de la Fundación Real Betis Balompié, que me da 4.000 euros al año; el Banco de Alimentos de Sevilla me ofrece la merienda para los niños y poco más. Ni la Junta de Andalucía ni el Ayuntamiento de Sevilla”, enumera. “Es increíble que esta iniciativa, que cumple 28 años no tenga estabilidad económica”, critica.

En el horizonte de necesidades más cercano, varios autobuses para ir a Fregenal de la Sierra. “Quiero celebrar allí el próximo día 8 de enero, como hicimos el año pasado, una misa de acción de gracias con los niños del Vacie y sus familias”, relata Jorge. Según este voluntario, el Ayuntamiento de Sevilla, a través del delegado de Participación Ciudadana, Beltrán Pérez, se ha interesado por esta iniciativa para facilitar, en la medida de sus posibilidades, un autobús para este viaje.

Jorge tiene esperanza. Por eso viste de verde. “También voy de este color porque soy del Betis”, explica. En su mente, muchos proyectos, algunos más avanzados que otros. “A los de Decathlon (una multinacional francesa de material deportivo) les gustó mi idea; estamos hablando sobre cómo colaborar”, adelanta. Aunque no se quiere hacer ilusiones. Empresas y organismos ya lo han dejado solo un sinfín de ocasiones

“Me gustaría poder conseguir 100 pares de botas de fútbol e ir por el Vacie o por las Tres Mil pidiendo a los niños el número de pie para regalarlas”, confiesa. Un sueño que con su subsidio de desempleo, de apenas 426 euros no puede poner en pie. Por eso pide ayuda a la ciudadanía. Los interesados pueden contribuir con su causa haciendo un ingreso en la siguiente cuenta corriente: 2106 01 4380 1372013720

“Sé que no puedo salvar a nadie, porque eso solo lo hace Jesucristo; pero yo puedo colaborar”, argumenta Jorge. Los más de 300 niños esperan en la Navidad la llegada de Papa Noel, los tres Reyes Magos y, como remate, el día en el que Jorge Morillo reparte algo más que regalos.