Belén abre una sucursal en Sevilla. Los primeros embajadores de la Navidad ya han plantado sus puestos. Y los sevillanos, como si de pastores palestinos se tratase, acudirán masivamente a cumplimentar una de las tradiciones más arraigadas. Arranca la Feria del Belén.

Oro, incienso, mirra y trabajo, el más valioso de los regalos. Detrás de las tradicionales figuras de barro lienzado, tras el mostrador, se esconde el verdadero milagro de la navidad. «Llevaba en el paro dos años y hoy es mi primer día de trabajo», confiesa Montse, de 35 años. Su empleo como profesora de autoescuela le ha servido para saber cómo tratar al público. «Me gusta este trabajo», afirma.

El primer día de feria ha conocido a su nuevo compañero. Alejandro, también en paro. No trabaja desde la pasada Feria de Abril. Es diseñador de trajes de flamenca. «Espero que este mes y medio de trabajo me dé para arreglar el coche, que lo tengo averiado y sin seguro», explica Alejandro. Montse dedicará estos ingresos extra para paliar los gastos navideños. «Así no echo mano de lo ahorrado», contesta.

Los empresarios demandan personal en este pico de ventas del año. En algunos casos, esta muestra de Belenes implica un «90 por ciento de los ingresos totales del año», señala Marieta Domínguez, propietaria de un puesto al que da nombre. «La venta en la tienda casi ha muerto», lamenta el presidente de la Asociación de Comerciantes del Belén, Santiago Fernández. «Los sevillanos se han acostumbrado a comprar en la Feria sus figuras», explica.

Las cifras en los años de bonanza económica distan mucho de las actuales. «Antes podíamos vender unos 20.000 euros en un mes y medio; ahora, con suerte, llegamos a los 10.000», asegura Fernández. La crisis se empezó a notar hace tres años. Con una excepción: la edición pasada. «Gracias a los visitantes que llegaron a Sevilla con motivo de la final de la Copa Davis de tenis salvamos el año», afirma.

Compras de año en año

En su puesto, uno de los más grandes de la feria, hay seis personas trabajando. En el puente de la Inmaculada llegarán hasta diez personas detrás del mostrador. Contrataciones que son posibles gracias a los compradores como María Dolores. Ha venido desde Adra, Almería, y suele gastar cada año unos 600 euros.

En su casa ya suma unas 500 figuras. Lo suyo es verdadera dedicación. Cuando montan el Belén, el salón comedor se queda chico», explica. Su portal ocupa 16 metros cuadrados y ya ha conseguido varios premios en el concurso que organiza el Ayuntamiento de su localidad. Su predilección: el barro linezado. «Es lo mejor y también lo más caro», argumenta María Dolores.

Pero en esta feria se encuentran precios populares, desde los cincuenta céntimos; hasta los grandes misterios, que ascienden a más de 500 euros. Figuras de todos los precios, tamaños y materiales.

«Ahora lo único que hace falta es que no llueva, que la gente se acerque y compre», asegura Marieta. «Ya ha empezado el chorreito y creo que este año será bueno», concluye. Por ahora, mucho mirar y poco comprar.

El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, ha inaugurado  junto con la delegada del Distrito Casco Antiguo, Amidea Navarro, y el presidente de la Asociación de Comerciantes del Belén de  Sevilla, Santiago Fernández Retamosa, la XIX edición de la Feria del  Belén. Trece artesanos se distribuyen en 28 expositores en los que se venden exclusivamente nacimientos elaborados de forma artesanal. Los puestos permanecerán abiertos hasta el 23 de diciembre en el entorno de la Catedral y el Archivo de Indias.