Naranjos, palmeras, ficus, olmos, jacarandas… Sevilla es un vergel en primavera. La ciudad dice adiós a las desnudas ramas para gozar de la sombra, único refugio cuando el sol aprieta. En algunos casos, los árboles están tan mimetizados con la ciudad que incluso protagonizan leyendas o dan nombres a sus calles. Y tú, ¿sabrías diferenciar un «árbol del paraíso» de un «palo rosa»? Descubre algunas curiosidades en este decálogo verde.

Jacaranda

Uno. La jacaranda llega a Sevilla desde Brasil, lugar de origen, en el siglo XVIII a través de Inglaterra, enviada por el príncipe Mountbatten no se sabe si como regalo o desagravio. Sus acampanadas flores violetas se pueden ver en primavera en Luis Montoto o Alameda o en parques tan señeros como el de María Luisa, los Jardines del Cristina o el Prado de San Sebastián.

Palmera

Dos. Hay especies que dan nombre a grandes avenidas, como es el caso de la avenida de La Palmera, donde abundan estos arbustos, que no árboles, de la variedad phoenix dactylifera L. También dan origen a leyendas, como la recogida por Ortiz de Zúñiga y protagonizada por la palmera de San Juan de la Palma, que vio resucitar a un muerto para denunciar una blasfemia. Oriunda del Sureste de Asia, alcanza los 30 metros y florece en mayo y junio.

Plátanos de las Indias

Tres. Es el temor de los alérgicos por la pelusilla que sueltan en primavera. El plátano de la sombra o platanus hybrida L. habita en muchas calles y plazas de Sevilla por tener la bondad de presentar tempranas hojas y sobrevivir en condiciones climáticas difíciles. Alcanza los 25 metros, con frutos parecidos a los madroños. En Sevilla es un árbol muy abundante. Los hubo en la calle Almirante Lobo y siguen en la plaza de San Lorenzo.

Naranjos

Cuatro. Si hay un árbol representativo en Sevilla, en cuanto a cantidad y calidad, ese es el naranjo (citrus aurantium L.). En la ciudad hay más de 25.000. De origen asiático, este árbol fue introducido en Europa por los marinos genoveses en el siglo X. Posteriormente, fueron los árabes quienes lo extendieron por España. La tradición china dice que el naranjo amargo da la felicidad a su dueño y atribuye virtudes curativas al agua de azahar. Es un pregonero de la primavera.

Olmo

Cinco. El olmo de Siberia (ulmus pumila L.), que alcanza los diez metros de altura, desplazó al común porque se pensaba que era más resistente a enfermedades infecciosas, pero no ha sido así. Su madera endeble hacen a esta especie bastante propensa a caídas y roturas. Se pueden observar en Bueno Monreal o en la Alameda de Hércules. En primavera florece con flores diminutas con estambres de color violeta agrupadas en forma de riñón.

Ficus

Seis. El ficus (coussapoa dealbata. Andr), «el árbol de las lianas o higuera australiana», por las raíces que penden de sus ramas, es uno de los árboles más majestuosos de Sevilla. De América tropical, el ficus fructifica en junio. EnSevilla se pueden encontrar ejemplares aislados en la plaza del Cristo de Burgos, la calle San Jacinto y los jardines de Murillo, y también en el parque de María Luisa en la glorieta de Juanita Reina, la avenida de Becquer y la glorieta de Goya.

Ciamomo

Siete. El cinamomo (melia azedarach L.), conocido como árbol del paraíso o de los rosarios (con sus semillas amarillentas, aunque malolientes, se confeccionaban collares y rosarios), es una especie invasora oriunda de Asia. Su florecimiento en primavera deja un agradable olor pero, como contraprestación, su fruto redondo ensucia en demasía las calles, tanto o más que la caída de sus flores, pequeñas y violáceas. Se ven en Nervión, El Porvenir y Triana.

Laurel de las Indias

Ocho. El propio nombre del Laurel de Indias (ficus retusa L.) indica su procedencia oriental, concretamente las islas de Java y Borneo. En Sevilla hay pocos ejemplares pero éstos destacan por su gran porte, como los de plaza San Francisco o la Encarnación. En el Parque de Maria Luisa habitan dos ejemplares de gran porte. También los hay en el jardín del bar la Raza, justo detras de la glorieta de San Diego, y enfrente del palacio de Exposiciones y congresos. Da frutos durante todo el año.

Magnolio

Nueve. El magnolio debe su nombre al botánico francés Pierre Magnol (1638-1715) y al gran tamaño de sus flores, que salen en junio y mayo. Fue identificada por primera vez en Norteamérica en el siglo XVII. Lo puedes ver junto a la Catedral de Sevilla. Es, según el articulista Antonio Burgos «el mejor monumento que Sevilla puede dedicar a Luis Cernuda» ya que evoca a Ocnos.

Tipuana

Diez. La tipuana speciosa (tipu de bello aspecto), o «palo rosa» (por el aspecto de su madera), nace desde Argentina hasta Bolivia y Brasil. Árbol ornamental cuyos frutos alados son muy característicos. Se pueden ver junto al Gualdaquivir o Eduardo Dato o en los jardines de Reina Mercedes o del Rectorado. La flor amarilla contrasta con las hojas verdes.