Las personas desalojadas recientemente del asentamiento ilegal del paseo de Juan Carlos I que no aceptaron su realojo en el centro municipal de acogida se reparten entre los bajos de los puentes “del Alamillo y de Camas”. Su idea es restituir la acampada “en el mismo sitio, para visibilizar la pobreza”, según ha dicho a Europa Press Lagarder Danciu, uno de los promotores de esta protesta.

Como se recordará, hace pocos días el Ayuntamiento hispalense desplegaba un operativo en el paseo de Juan Carlos I, para desmantelar un precario asentamiento o acampada instalado un mes atrás. En dicho operativo participaron la Policía Local, operarios de limpieza, los Servicios Sociales municipales y la Unidad Municipal de Intervención en Emergencias Sociales (Umies).

El Ayuntamiento defendía la necesidad de desmantelar el asentamiento “dados los problemas de seguridad y salubridad que podían afectar a las personas allí ubicadas”, ofreciendo a todos los afectados, un total de 16 personas, alojamiento en el centro municipal de acogida hasta el mes de febrero. Y es que según el Ayuntamiento, a estas personas “se les había ofrecido en repetidas ocasiones atención social y alojamiento de forma inmediata”.

La Plataforma Ciudadana por la Democracia y la Transparencia, promotora de esta denominada “acampada dignidad”, denuncia de su lado que los afectados no fueron avisados del desalojo y sólo se les dio “15 minutos” para recoger sus pertenencias, sin permitir la retirada de objetos que no pudiesen ser llevados por sus manos, criticando duramente el desalojo. La plataforma denuncia además que durante el desalojo, el activista Lagarder Danciu fue detenido por desorden público y puesto en libertad sin cargos.

«Más de 800 personas sin hogar»

De cualquier modo, siete personas se habían acogido a la oferta del Ayuntamiento y estarían ya instaladas en el albergue municipal, mientras las restantes han declinado la propuesta de los servicios sociales porque sus reivindicaciones “no se limitan a 20 plazas que ofertaba el Ayuntamiento”, sino “al derecho a un cobijo digno para las más de 800 personas sin hogar de la ciudad que llevan décadas sufriendo el maltrato institucional”.

Así, varias de las personas desalojadas han protagonizado este viernes una nueva protesta ante el Ayuntamiento, donde Lagarder Danciu ha explicado que tras el desalojo, los afectados que no han aceptado su realojo en el centro municipal de acogida se han reubicado “bajo los puentes” del Alamillo o “de Camas”. La idea, según expone, es “volver al mismo sitio”, al Paseo de Juan Carlos I, para “visibilizar la pobreza”. “No somos unos criminales”, ha dicho considerando “un disparate” el desalojo.

Lagarder Danciu, no obstante, ha admitido que una “lectura” de todo lo sucedido ha llevado a estas personas a defender sus reivindicaciones de la mano de fuerzas políticas como IU-CA o Participa Sevilla (Podemos), que han apoyado las demandas del colectivo.