Unos 200 galgos han sentido el apoyo de numerosos perros. Su cruzada, en pleno siglo XXI, es difícil. Muchos aparecen ahorcados, otros quemados; la mayoría, abandonados, sin más. Se pueden ver en las carreteras, desorientados. Evitando la muerte esquivando coches. Una tragedia que condena a esta raza a una vida dura y corta. Aunque algunos corren otra suerte. Son recogidos a tiempo por la Fundación Benjamín Mehnert. Pero si sino no acaba ahí: hay que conseguir una adopción.

«Nos encontramos a Luna con una soga al cuello», recuerda Isabel. «Iba vagando, desorientada y con las almohadillas totalmente gastadas, por el polígono PISA, en Mairena», detalla. Decidimos adoptarla. Hoy Luna, totalmente recuperada, ha celebrado su fortuna junto con más de mil perros para contribuir a dar visibilidad al acuciante problema de abandono que sufren los galgos en España, y especialmente en Andalucía.

Marcha a favor de los galgosTeckles, labradores, bulldogs franceses, podencos, pastores alemanes y, por supuesto, galgos. La Fundación Benjamín Mehnert ha organizado este domingo por segundo año consecutivo un paseo por Sevilla «Por los galgos y demás perros de cacería como animales de compañía». La marcha multicolor ha recorrido el centro de la ciudad desde los jardines de Cristina hasta la Alameda de Hércules.

La organización ha espetado una rotunda declaración en clave de éxito. Los asistentes pueden confirmarlos. «Ni un solo mordisco», detallan entre bromas. Las calles quedaron limpias al paso de la huestes. Las caquitas fueron recogidas responsablemente. La marcha tenía la consigna de respetar a los viandantes que se cruzaban a su camino. La mayoría, sorprendidos por la nutrida presencia canina. Los globos daban un toque de color.

«De esta marcha saldrán algunas adopciones», explica Norma, la responsable de comunicación de la fundación. «La gente se apunta como voluntario o se interesa y viene a nosotros queriendo llevarse uno de los perros», afirma. «Eso sí, hacemos un examen de idoneidad; no le damos el perro a cualquiera», asegura. «Por supuesto que descartamos a los cazadores y galgeros; buscamos un hogar para que sean sus mascotas», detalla.

Galgos en la alameda de HérculesEspaña, principalmente en Andalucía, es el único país de Europa en el que todavía se permite la cacería con galgos. El paseo ha coincidido, de manera simultánea, con otros realizados en Milán, Colonia y Bruselas.

Muchos de los galgos que paseaban hoy por las calles de Sevilla lo hacían con un peto con el lema «adóptame». Sus cuerpos eran decálogos de la tortura animal. Maltrechos por las heridas pero recuperados gracias a los cuidados de la Fundación Benjamín Mehnert. Andaban sin hacer ruido, soportando olfateos sin rechistar quedando patente que el galgo es un excelente compañero para toda la familia.
Fotos: José Manuel Luca de Tena