Puertas entreabiertas y persianas en un sí pero no. La Huelga General, convocada para este miércoles 14 de noviembre por los sindicatos mayoritarios, difiere en poco a sus predecesoras. Duda en muchos comerciantes a la hora de abrir sus negocios y tono festivo de los manifestantes: antagónicos protagonistas de esta atípica jornada en el Casco Antiguo.

Mucho ruido y pocas nueces, que diría el refranero popular, puesto que, la normalidad se ha ido apoderando de las calles conforme transcurría la jornada. A finales del mediodía, los comercios perdían la timidez con la que se despertaron y el número de clientes iba recobrando la tónica habitual.

El punto álgido de la jornada de huelga, como es tradicional en Sevilla y en otras capitales, ha tenido a El Corte Inglés como focalizador de la ira de los manifestantes. Los piquetes informativos han dirigido sus consignas contra los empleados que entraban a desarrollar su actividad. «Os van a echar y lo sabéis», increpaban los manifestantes. «Seguid defendiendo vuestro derecho a que os echen», insistían.

Los gritos, acompañados de una orquesta de pitos y tambores, también han ido dirigidos a los clientes que se atrevían a pasar la línea de manifestantes, periodistas y policías que custodiaban las entradas de este centro comercial. «Hambre es lo que vais a pasar, vosotros, vuestros hijos y vuestros nietos», voceaba otro piquete ante la salida de varios clientes.

«Es paradójico que este centro sea un núcleo aislado y no haya ningún trabajador que haga huelga», afirma el secretario de Comunicación de CCOO en Sevilla, Carlos Carreño, quien participaba como piquete en las puestas de estos grandes almacenes. «La conclusión que sacamos y que avala una sentencia condenatoria sobre la que no cabe recurso es que El Corte Inglés coacciona a sus trabajadores para que no hagan huelga», afirma este sindicalista. Valoración general: «buena, sin incidentes y con buenos datos en los indicadores en la industria», concluye Carreño.

Compradores informativos

A las 11 de la mañana, la presencia de piquetes en la plaza del Duque era residual y el trasiego de clientes ha ido en aumento. Los incidentes entre manifestantes y comerciantes han sido mínimos. Si bien, un grupo de piquetes ha entrado en un local de la calle Tetuán que mantenía sus puertas abiertas. «Han alborotado la ropa argumentando querer mirar las tallas», asegura Fran y Oscar, quienes han plantado cara a los sindicalistas. «Nos han amenazado diciendo que si no cerrábamos, la liaban», explican. Una pareja de turistas franceses que realizaba sus compras en dicho establecimiento tuvo que abandonar las instalaciones ante la presión de varios piquetes.

En el entorno de la Catedral, sin incidentes y con muchos turistas. Apenas un tercio de los cocheros habituales y pocos clientes dispuestos a realizar un viaje. «Si el del banco no hace huelga, yo tampoco», argumenta David, un conductor de coches de caballos que lleva horas sin estrenarse. «Hay que pagar la hipoteca», explica.

Vaselina preventiva

En los comerciantes, vaselina preventiva. «Embadurnamos los cerrojos con vaselina para que la silicona resbale y no tengamos que llamar a un cerrajero», confiesa Esperanza, dependienta de una guarnicionería de la calle Cuna. Aprendió este truco «en la huelga de Zapatero», donde le inutilizaron el candado. Su negocio está abierto. «Que se vayan a los bancos, a quejase», asegura.

También lo están en la calle Cerrajería. Aunque no todos. «Hay varios cerrados, unos por la huelga y otros por la crisis», afirman Susana y María del Carmen, mientras esperan apostadas en la puerta de su negocio hasta que pasen los piquetes por una calle aledaña. «En esta calle hay tres negocios que ha cerrado en el último año», explican.

Gritos y cánticos con Mariano Rajoy como protagonista indiscutible. «Rajoy al paredón por fascista y por cabrón», es solo un ejemplo de lo que entonaban los manifestantes. El paso de los piquetes por el Casco Antiguo finalizó en Puerta Carmona, de donde partió una gran manifestación con la que se puso punto y final a la parte más folclórica de la Huelga General.