El grupo de teatro «Hijas del Alba» de la asociación de mujeres Carmen Vendrell se enfrentará el próximo mes de mayo a su mayor reto: actuar delante del público francés. Se trata de la primera salida al extranjero que afronta el grupo de mujeres -al que se han unido dos hombres también- que representará su obra homónima del 1 al 5 de mayo en Chatenoy, un pueblecito a unos cinco kilómetros de Chalon-sur-saone.

La directora, Carmen Petit, así como los miembros del grupo se muestran «muy ilusionados» ante esta próxima función, un proyecto que nació «tras una representación de la obra «Hijas del Alba» en la sala Joaquín Turina. Como espectadores asistieron un grupo de adultos que estaban aprendiendo español en Sevilla y que forman parte del comité de hermanamiento cultural de Chatenoy, a los que les gustó tanto la función que nos han invitado a hacer dos representaciones en su ciudad», explica Petit.

Pero antes de su estreno en el extranjero, el grupo tendrá que cumplir con sus compromisos cerrados en la ciudad de Sevilla. Así, el más inmediato llegará el próximo 7 de febrero, cuando el grupo llevará a escena «Las Armas de Bagatela» en el centro cívico Su Eminencia. Se trata de «una obra que se repone por aclamación popular» y que «tendrá dos pases, uno a las 18:00 horas exclusivo para niños y otro a las 19:30 horas para todos los públicos», declara la directora.

Además, el Palacio de los Marqueses de La Algaba de Sevilla acogerá, del 16 al 18 y del 23 al 25 de mayo la obra «Hijas del Alba», por lo que los miembros del grupo están dejándose la piel en cada ensayo, que se prolongan durante tres horas todos los martes y «conforme se acerca algún estreno ensayamos también los jueves».

El grupo reúne a vecinos del entorno a El Cerro del Águila, Su Eminencia y Palmete, y en él convergen un sin fin de historias particulares que cuentan con el teatro como un pilar fundamental para la realización personal.

Así, Victoria relata que «llegué al grupo hace unos seis años, tras la muerte de mi marido y a mí me ha servido como terapia». Reyes, por su parte, afirma que «desde chica siempre he sido muy teatrera, era algo con lo que soñaba. Ahora que mis hijos son mayores puedo realizar lo que de verdad me gusta hacer». Y para Marga, subirse al escenario es «un sueño cumplido, pues no estudié arte dramático porque pensaba que de esto no se comía, pero he tenido vocación de siempre».

Caso curioso resulta el de Amparo, quien asegura que «a mí no me gustaba el teatro y llegué aquí por una monja». Así, explica que «ella era la que me decía que me metiera en un grupo, pero yo no hacía caso. Hasta que un día Hijas del Alba me llamó para un papel de Virgen embarazada. La experiencia me sedujo y me enganchó, de hecho, aquí estoy todavía».

El grupo se encuentra actualmente en «fase de discusión» para un nuevo montaje aunque critica «la escasa cultura teatral que hay en Sevilla». De hecho, Hijas del Alba reclama que «el teatro se potencie en las escuelas e institutos, pero no como un adorno escolar, sino como una enseñanza obligatoria».