La Sala Fli empieza a ver la luz al final del túnel. La incógnita sobre el futuro de este espacio cultural gestionado por la compañía sevillana Los Ulen y situado en el polígono Hytasa parece despejarse, ya que la deuda pendiente por las administraciones «está muy próxima a saldarse». Así lo ha constatado Pepe Quero, miembro de la compañía, quien ha asegurado que «si de manera inmediata disponemos de liquidez podríamos reabrir la sala para la temporada de marzo o abril, después de la Semana Santa como muy pronto».

Quero ha señalado que el déficit contraído por las administraciones públicas -que asciende a unos 70.000 euros- fue lo que obligó a echar el cierre a la sala el pasado mes de octubre, después de «sostener pérdidas mensuales de 8.000 euros durante medio año», lo que hizo inviable «mantener un espacio cultural de calidad en un barrio obrero como es el Cerro del Águila, con una plantilla de unos diez trabajadores, apenas sin ayudas y soportando un 21 por ciento de IVA». Así, ha explicado que «al ritmo de gastos desbordados e ingresos mínimos», los Ulen «nos vimos obligados a cerrar para que no nos embargaran un sueño de 25 años: levantar un teatro y una compañía en la periferia de la ciudad, con un potencial de más de 80.000 espectadores», ha manifestado Quero.

No obstante, la deuda pendiente parece que tiene los días contados ya que «el Ayuntamiento de Sevilla y el Ministerio de Cultura han abonado su parte. La Junta de Andalucía también ha saldado ya una subvención de 7.000 euros a la sala, por lo que quedarían por pagar unos 40.000 euros que nos deben como compañía». Respecto a este importe, el actor ha declarado que «las últimas conversaciones con el Gobierno andaluz apuntaban que en los próximos días podría abonarse este impago, así que estamos a la espera», y ha reiterado que «en cuanto tengamos liquidez volveremos a abrir la sala Fli».

Quero ha insistido en que es necesario «apoyar a la cultura, ya que es un bien para la ciudadanía» y ha subrayado que «las subvenciones no son un regalo que se hace a las compañías de teatro independiente; es lo que permite que la gente de barrio escuche a Shakespeare, a Lope de Vega o a cualquiera de los grandes». Además, la sala Fli «era el escenario en el que las compañías noveles estrenaban su primera obra», por lo que con el cierre «los jóvenes actores se han quedado huérfanos en la ciudad».

El actor sevillano ha declarado que «se me llenan los ojos de lágrimas cuando entro en la sala Fli y veo la escenografía completamente limpia y el vestuario que solamente se ha usado en 50 funciones cuando podría estar completamente sudado», por lo que ha asegurado que «la reapertura siempre ha estado en nuestras cabezas». De hecho, ha adelantado que «ya tengo una nueva obra preparada para cuando aparezca la solución económica». Se trata de «La fábula de la luciérnaga y el salchichón», una obra escrita en colaboración con el músico Kiko Veneno.

La sala Fli forma parte de un proyecto impulsado por el Ministerio de Cultura cuya finalidad era convertir el polígono industrial Hytasa en un distrito cultural. Salvador Távora fue el primero en echar raíces con su teatro «La Cuadra» y posteriormente llegaría Antonio Pérez con «Maestranza Films». Los Ulen se establecieron en este entorno en el año 2000.