La Sevilla «rancia» y la Sevilla «progre» se dieron ayer cita en Rochelambert para analizar las fiestas y tradiciones más populares de la ciudad, en una actividad organizada por la asociación de Vecinos Al-Quivir con motivo de la conmemoración de su vigésimo aniversario, y que tuvo lugar en la Peña Sevillista Marcelo Campanal.

La mesa contó con la participación de los periodistas Juan Luis Pavón, Juan Miguel Vega y Diego Suárez -quien actuó como moderador-, completándola el delegado del Distrito Cerro-Amate, José Miguel Luque. El debate se centró en la relación entre los sevillanos y las fiestas primaverales por excelencia: la Semana Santa y la Feria de Abril, abordando temas como la idoneidad de que la ciudad viviera «todo el año» en relación a ambas fechas.

En este sentido, Juan Luis Pavón declaró que «la identidad de una ciudad no está en sus tradiciones» y señaló que «lo más importante es prosperar, avanzar y no darle la espalda a lo que tiene que ver con la actividad laboral, industrial y económica, pero en Sevilla parece que sólo importa la Semana Santa y la Feria». En este sentido, el periodista subrayó la escasa repercusión que ha tenido en los medios de comunicación la apertura del primer hotel de la cadena Hilton en San Jerónimo, en las torres de Torneo Parque Empresarial, señalando que si se hubiera construido en la Avenida de la Constitución «hubiera sido portada de todos los periódicos». Por ello, manifestó que «si se piensa que Sevilla es sólo el casco antiguo mal vamos» e insistió en que «si creamos una identidad del trabajo y del esfuerzo, mucho mejor nos irán las cosas».

Por su parte, Juan Miguel Vega habló del valor que aportan las fiestas a la capital hispalense, apuntando que «las cofradías dan espectáculo, servicio social y atención espiritual, lo que da renombre a la ciudad», aunque matizó que «el problema es vivir de eso los 365 días del año». Por ello, declaró que «las cosas en su sitio y con cierta medida», argumentando que en relación a las tradiciones sevillanas «la progresía se pasa con las críticas pero la ranciedad da muchos motivos para ello».

En la mesa se debatió también la conveniencia o no de que se declare un día festivo en la Feria de Abril, insistiendo Pavón en la necesidad de que «se comunique que aquí sólo se descansa un día y que sabemos compatibilizar diversión y trabajo», o sobre la posibilidad de que «se amplíe sociológicamente la Feria», a sabiendas de que «más del 50 por ciento de los titulares de casetas viven en el Centro, Nervión o Los Remedios», o de que «haya un plan B en la ciudad ante las primaveras tan lluviosas de los últimos años, pues los turistas no están 24 horas viendo cofradías o paseando por el Real».

Respecto a la ampliación de la feria, el delegado José Miguel Luque, como representante del Ayuntamiento, recordó que «hay un proyecto sobre la mesa que incorpora una calle más en el Real, lo que supondría unas 200 casetas que vendrían a aliviar las listas de espera», al tiempo que defendió que «el proceso de adjudicación es completamente transparente» y que «siempre habrá listas de espera, por muchas casetas más que incluyamos».

En cuanto a las botellonas en los entornos de la feria, otro asunto que se trató durante la jornada, Luque explicó que «existe la normativa que prohíbe beber en la calle», y matizó que «se vela por su cumplimiento también en esas fechas», pero aclaró que «es un asunto difícil con los efectivos que tenemos».