Con la ayuda de una pizarra, el maestro de la guitarra Eduardo Rebollar, la bailaora Yolanda Lorenzo y el cantaor Manuel Romero han compactado en una sesión didáctica, que incluye teoría y práctica, lo que es la esencia del flamenco, enseñando a los vecinos de Rochelambert nociones básicas sobre cómo tocar las palmas al compás, ya que cada palo del género tiene su ritmo.

El acto, celebrado en los salones de la parroquia San Luis y San Fernando de la barriada, se engloba en las actividades programadas para este año con motivo de la celebración del XX Aniversario de la constitución de la asociación de vecinos Al-Quivir.

La clase comenzó con una breve introducción sobre la historia del flamenco y su importancia para la cultura andaluza de la mano de Eduardo Rebollar quien, junto a su mujer Yolanda Lorenzo dirige en Rochelambert la academia «Artes Escénicas Rebollar». El objetivo es «que la gente se divierta y participe en un espectáculo diferente, al tiempo que aprenda a diferenciar ritmos como fandangos, amalgamas -soleá, alegrías, bulerías, etc.-  y tangos, en un formato que llevamos unos nueve años representando y que siempre funciona muy bien», ha declarado Lorenzo.

Así, al ritmo de una numeración expuesta en la pizarra, el público ha ido ensayando el compás bajo las directrices de los expertos, quienes han concluido cada pequeña lección con una interpretación al toque, al cante y al baile que ha hecho las delicias de todos los presentes. Durante el espectáculo ha dominado el tono distendido y la participación, por lo que el balance «ha sido más que positivo aunque jugábamos con ventaja, pues actuábamos delante de nuestros vecinos y amigos, que nos conocen desde hace muchos años y nos tienen un gran cariño», ha señalado la bailaora.

El espectáculo de «Flamenco didáctico» ha recorrido ya gran parte de la geografía nacional e internacional, pues se ha representado en ciudades como París y Nueva York y ha cosechado un enorme éxito en varias ediciones de la Feria Internacional del Tursimo, Fitur, de Madrid. Su éxito se debe a que «es un formato que se adapta a todos los públicos, a los entendidos y a los noveles, al público nacional y al extranjero, y también a los niños». De hecho, los alumnos de varios colegios de Sevilla han desfilado por la sala Joaquín Turina para aprender flamenco de una manera lúdica y divertida de la mano del matrimonio Rebollar-Lorenzo.