De los once distritos que conforman Sevilla, el Distrito Cerro-Amate ocupa el segundo lugar por extensión, siendo su característica principal las muchas barriadas que lo componen y el arraigo que cada vecino tiene a su propio barrio.

Entre ellos, nos encontramos con la barriada Juan XXIII que se proyectó en el año 1961, a raíz de las graves inundaciones que sufrió la ciudad para dar cobijo a las familias damnificadas. La ruptura del muro de contención del Arroyo Tamarguillo a la altura del Polígono San Pablo, causó graves daños a barriadas como Árbol Gordo, el Fontanal y San Bernardo entre otras, sufriendo innumerables pérdidas materiales, así como falta de hogares para muchas familias que se vieron obligadas a refugiarse en los lugares que el Ayuntamiento habilitó para tal fin.

El 22 de julio de 1963 se inició la construcción de esta barriada, a finales de este año tuvo lugar otra riada, pero a pesar de ello, las obras finalizaron en el tiempo estipulado. En 1964 se culminaron las cuatro fases de casitas unifamiliares que fueron inmediatamente adjudicadas.

Ya en el año 1966 finalizó la construcción de los bloques y altas torretas, un total de cuarenta  bloques de pisos de cuatro plantas y cuatro torres de once plantas que son popularmente conocidas como «las torretas» y que constituyeron las quinientas nuevas viviendas de esta barriada del Distrito Cerro-Amate.

En el año 1964, se construyó la parroquia con sede en la Plaza Central de esta barriada. Iglesia de corte racionalista y arquitectura moderna bajo la advocación de Nuestra Señora de la Anunciación. El título de Beato Juan XXIII se añade al nombre de la parroquia en el año 2011 por el Cardenal Arzobispo Carlos Amigo Vallejo, a petición del Consejo Pastoral parroquial, con motivo de la beatificación por Juan Pablo II de Juan XXIII y en cuya plaza se erige un monumento a este Santo Papa.