En lo que anteriormente era la Hacienda Amate, en el año 1968 comienza a crearse un barrio que terminó recibiendo el nombre de los propietarios de la constructora que lo levantó, Coibesa, o mejor dicho, la familia Rochelambert. De esta forma, en sus comienzos, se le conocía como Ciudad Condes de Rochelambert.

Se trataba de un proyecto elitista de Ciudad Residencial que trajo consigo un nuevo tipo de urbanismo, perfectamente ordenado, de grandes bloques y multitud de instalaciones como piscina pública, recinto polideportivo o cine. Un barrio concebido con grandes zonas verdes y cuyas calles contienen nomenclaturas de puertos de montaña de toda España, salvo la arteria principal de la Barriada, la calle Juan Carvallo.

El nombre propio de Rochelambert tiene su origen en Francia, concretamente en la región rocosa de Auvernia, en el corazón del país. A unos 10 km del pueblo de Saint Paulien, en el Alto Loira, se encuentra «Le château de la Rochelambert», un castillo del siglo XV considerado monumento histórico nacional y que controlaba la Via Pondense, la principal ruta francesa del camino de Santiago que llegaba hasta Roncesvalles. Este castillo sirvió de marco a la novela «Jean de la Roche», de la escritora francesa George Sand (1804-1876).

Rochelambert, se encuentra situada entre los barrios de Juan XXIII, Santa Teresa y el Cerro del Águila y tiene una extensa y variada oferta comercial con tiendas de ropa, regalos, muebles, sucursales bancarias así como multitud de bares y cafeterías. Cuenta también con la Comisaría de Policía Local del Distrito Cerro-Amate.

En cuanto a instalaciones, sigue contando con los servicios iniciales, pero remodelados y mejorados, dentro de estas instalaciones destaca el Piscina Rochelambert, un recinto con una capacidad para 170 personas y dos piscinas climatizadas, y el Pabellón de Deportes.

Acabamos nuestro recorrido en la Parroquia de San Luis y San Fernando, situada en la calle Juan Carvallo, caracterizada por los cuidados jardines que la rodean y por la escasa altura en proporción a los edificios circundantes. Fue bendecida por el Cardenal Bueno Monreal en 1980, convirtiéndose desde entonces en punto de reunión de los vecinos del barrio.