En el barrio de La Rosaleda, entre las calles General Ollero y Avenida del Parque Amate se encuentra Casa Julián, un local que los vecinos del entorno conocen muy bien y en el que disfrutan de su amplio servicio de cafetería, bar y restaurante.

Desde las ocho de la mañana y hasta las doce de la noche el restaurante es un punto de encuentro de referencia, en el que los sevillanos se reúnen para conversar y degustar un rico desayuno con tostada de jamón de la sierra de Huelva; un suculento almuerzo con un buen chuletón a la brasa; un café con pastelería artesana para la merienda; o un plato de la cocina tradicional, como el bacalao a la bilbaína, para la cena.

Julián Friero, gerente del local, afirma que conseguir la satisfacción de sus vecinos «es un reto de cada día» y asegura que «ofreciendo calidad y un trato exquisito al cliente, la crisis pasa más desapercibida». Son ya 37 años de servicio al barrio, «desde que mi padre fundó en el año 1975 el negocio bajo el nombre de Bar los estremeños, ya que mi familia procede de Extremadura», explica el gerente.

Hace aproximadamente 15 años que Julián decidió imponer su sello y su nombre a su local, ampliándolo como restaurante gracias a la experiencia adquirida en otros locales del casco antiguo de la ciudad: «Trabajé en diversos establecimientos, tanto en cocina como en barra y así obtuve la maestría necesaria para estar al frente de un negocio de estas características», explica Friero.

El local cuenta con unos 180 metros cuadrados en el que se distribuyen 32 veladores, siendo la terraza una de las zonas más visitadas, ya que se usa tanto de invierno como de verano. Junto al gerente trabajan cinco personas en plantilla que atienden el local de lunes a domingo, pues Casa Julián no echa el cierre en toda la semana.

Friero define su cocina como tradicional, con especialidad en carnes a la brasa y con una gran variedad de platos del día. La horquilla de precios oscila entre los seis y los doce euros el plato, aunque también hay una gran oferta de tapas desde los dos euros. La carta se renueva todos los años «con el objetivo de ofrecer un mayor servicio y satisfacer cualquier necesidad gastronómica de los clientes», destaca el gerente quien se siente tan «satisfecho» con su trabajo que, en primicia, adelanta que ya  está pensando «en montar otro negocio muy cerca de éste».