El mercado de artesanía de Rochelambert ha cumplido su primer año. Lo que en principio nació como una experiencia piloto para dinamizar la ventas en el entorno de la Avenida de Los Gavilanes y para ofrecer una salida comercial a los productos artesanos se ha consolidado como un proyecto funcional, que «está atrayendo cada vez a más gente», por lo que el balance de este primer cumpleaños es «muy positivo», señalan los hermanos Reyes, promotores de la iniciativa.

Así, el primer sábado de cada mes, alrededor de 40 artesanos muestran sus productos realizados a mano, entre los que destacan las manualidades de fieltro, complementos de cuero, cristales pintados, decoración a base de punto y croché, objetos de materiales reciclados y repostería artesanal, una actividad «que el barrio ha acogido de buen grado, pues son muchos los vecinos que se pasean con los niños por este entorno y visitan los distintos puestos», atraídos además de por la amplia oferta de productos, por las actividades que en parelelo se organizan, como son «payasos para los pequeños, un trenecito que recorre la zona, o una charanga que anima al público presente».

Alfredo Reyes, Ignacio Plaza y Antonio Ribas son los que están actuando como coordinadores del mercado artesanal y son los que velan por el cumplimiento de las normas, entre ellas el que «los productos sean artesanales, que los distintos puestos guarden una homogeneidad en cuanto al tamaño y color en el que estén vestidas las mesas y que se cumplan una serie de normas de conducta, aparte de prohibirse también la exhibición de propaganda política», señala Alfredo, quien explica que «queríamos ser una feria artesanal y distinguirnos de un mercadillo de barrio».

A lo largo de los meses, el mercado ha ido aumentando el número de comerciantes hasta duplicarse la cifra inicial. Así, si el proyecto arrancó con unos 20 artesanos, «hoy día son unos cuarenta los que exponen sus productos», un crecimiento que también ha sido posible «gracias al apoyo de la asociación de vecinos Al-Quivir y del Distrito Cerro-Amate, quienes colaboran mucho con nosotros».

Los coordinadores señalan que se trata de un mercado «abierto a la participación», ya que el único requisito para exponer «es cumplir las normas que exigimos y pagar un precio de cinco euros, con el que sufragamos las actividades paralelas». No obstante, como en toda regla, también aquí hay excepciones, ya que «tenemos algunas entidades benéficas que exponen sus productos, y a ellos no les cobramos nada».

Los comerciantes se sienten también «muy satisfechos» con este proyecto, ya que «es una vía alternativa para personas que actualmente estamos sin trabajo», declara Paqui Morales, que vende manualidades de fieltro, y asegura que «hay meses mejores y peores, pero en general sí se está vendiendo bien, sobre todo en fechas señaladas como Navidad y el día del padre o de la madre».

Además, esta artista destaca que, «el ambiente es muy agradable entre todos los artesanos que participamos; estamos en contacto a través de las redes sociales y nos ayudamos en todo lo que podemos».

El mercado volverá a Rochelambert el próximo 1 de junio y hará un parón en los meses de julio y agosto, para retomar la actividad en el próximo mes de septiembre. De cara al futuro, la idea de los coordinadores es «conformar una asociación entre todos los comerciantes, para dotar de un caracter más institucional esta actividad comercial».