Desde hace ocho años, José Castejón lleva ofreciendo en el Mercado de la Candelaria degustación gratuita de paella todos los sábados. José, que es el dueño del Bar Macarena en esta plaza de abastos, decidió en 2005 animar las ventas de esta forma tan peculiar. Ayudado por todos los comerciantes, cada fin de semana hacía medio kilo de arroz para que lo probaran todos los clientes.

Actualmente se enfrenta sólo a esta iniciativa que comenzó como una medida anticrisis y se ha convertido en toda una tradición en el barrio de Los Pajaritos. De medio kilo de arroz que regalaba ha pasado a cuatro kilos. Cada viernes, antes de irse a casa, deja preparado el sofrito y el sábado a primera hora empieza a cocinarlo. A las 12 de la mañana comienza el festín, no sin que antes José se de una vuelta por toda la plaza tocando una campana acompañada del reclamo a viva voz: «¡Arroz gratis para todo el mundo!».

Dice el comerciante que, además de incentivar las ventas, lo que pretende con esto es agradecer a los clientes las compras que hacen durante la semana. Viendo que el resultado es muy positivo, este placero ha decido también regalar comida los martes y jueves. Un día deleita a los compradores con alitas de pollo y otro con montaditos de panceta. «Yo tengo que estar en el mercado de todas formas y prefiero tener el bar lleno a base de esto, a tenerlo vacío y comerme por dentro», relata Castejón.

«Hay mucha gente que viene y me dice que no puede acudir al bar al mediodía porque no tiene ni para la cerveza, mi respuesta es siempre que algo inventaremos, no quiero que nadie por no tener dinero se quede sin ese momento de convivencia que promoví en el barrio hace muchos años», confiesa el propietario del bar Macarena.

A sus 43 años, José no para de darle vueltas a la cabeza para que su negocio siga hacia delante, «en tiempos malos hay que ser creativo para motivar al cliente, hay muchos comerciantes que están cerrando sus puestos y yo no quiero ser uno de ellos». Por último, asegura que «aunque me cueste el dinero seguiré haciéndolo, porque mi mayor satisfacción es ver mi local con mucha gente».