Por tercer año consecutivo, la lluvia frustró la salida de la Hermandad del Cerro y, por consiguiente, también las expectativas de negocio de los bares y comercios del barrio. Muchos contaban con la experiencia de los años anteriores, y hasta el mismo Martes Santo a primera hora no habían realizado pedidos extra, pero otros comercios se estrenaban en esta Semana Santa y estaban muy ilusionados con inyectar un buen acelerón a las ventas en el día grande del Cerro, dado que los meses previos «han resultado muy flojitos».

Rosario García, dueña del «Bar Fernandito», situado en Afán de Ribera 118, señala que «fue una pena muy grande que la hermandad no realizara su estación de penitencia, pues el barrio lo estaba esperando con mucha ilusión,  y para los comercios también ha sido un palo, porque si el tiempo acompaña, hubiera sido uno de los días más fuertes de ventas del año», señala. No obstante, la propietaria comenta que «aquí tuvimos el chorreíllo de gente en dirección a la parroquia para ver a las imágenes titulares. Hubo negocio, pero no fue igual que si el sol hubiera estado fuera, y después de dos años, nos merecíamos tener un día en el que se haga caja, pero no pudo ser», declara.

En el mismo sentido se pronuncia Ana María Marrero, propietaria de «Bodeguita Sandra», quien apunta que «es el tercer año que la lluvia nos quita la venta. Nosotros habíamos previsto el doble del suministro habitual, porque como se suele decir, estos días dan pan, y ahora se te quedan los productos acumulados». Marrero asegura que «vendimos refrescos, agua y patatas fritas, pero nada en comparación con lo que esperábamos», subraya.

Por otra parte, aunque el «Bar Rocío» cuenta con una gran tradición cofrade en El Cerro al estar frente a la Parroquia de Los Dolores, su actual gerente, Reyes Castro, se estrenaba el Martes Santo ya que «sólo llevo al frente del establecimiento tres meses». No obstante, asegura que «estaba muy bien asesorada ya que tengo relación con la anterior propietaria y el cocinero es del barrio, y me tienen muy bien informada de cómo suele ser el día en que sale la hermandad». Su idea es que este local «siga siendo la segunda casa para los hermanos del Cerro», por lo que organizó un Martes Santo «para que no faltase de nada», con el «triple de barriles de cerveza y de montaditos y serranitos», una inversión que «no la recuperemos del todo».

No obstante, la gerente señala que «vinieron muchos costaleros, pues hay tradición de que se vistan aquí, y también nos visitaron muchos hermanos y fieles que estuvieron visitando las imágenes en la parroquia, por lo que las ventas sí que aumentaron respecto a otro día cualquiera».

Tampoco le fue «mal del todo» a la propietaria del «Kiosco El Cerro», Pilar Ramos, quien afirma que «se vendieron chucherías, sobre todo pipas y caramelos, y también algunas latas de refresco», pero asegura que «se hubiera hecho mucha más venta si el sol hubiera estado fuera y la hermandad también».