Mientras habla mueve las manos, expresa con los ojos, su rostro y su cuerpo escenifican todo lo que cuenta y es que Rocío Suárez González, vecina del Cerro del Águila, o lo que es lo mismo Carmen, la protagonista de la famosa obra de Salvador Távora, desde muy pequeña ha sido muy «teatrera», como ella misma reconoce.

Su historia la cuenta sintiéndola, no es que lo haga queriendo es que le sale. Siempre ha vivido con mucha intensidad todo lo que le ha sucedido. A sus 23 años es licenciada en danza española y ya ha recorrido gran parte del mundo con varias compañías, entre ellas con la prestigiosa compañía de Salvador Távora.

Su carrera ha sido muy intensa, para llegar hasta donde se encuentra ahora ha sufrido mucho «empecé en el conservatorio con sólo 4 años, es mucho tiempo de estudio en el que he reído, he llorado, he querido abandonar. Tenía que compaginar el baile con el colegio, pero ahora puedo decir que ha merecido la pena».

Siempre ha contado con el apoyo de su familia. Desde pequeña, «cuando ya apuntaba maneras», su padre la animaba para que se subiera a los escenarios, dicen entre risas que se convertía en el centro de atención de todos los hoteles a los que iban a veranear, incluso «llegaba gente a las salas de fiestas preguntando por la niña que hacía el espectáculo».

Éstas son sólo anécdotas comparado con lo que le pasó a Rocío a los pocos meses de graduarse. Cuenta que la mayor ilusión de su vida había sido trabajar para Távora, «en este barrio tenemos mucho poderío de siempre y contamos con Salvador Távora, me enteré por mi vecina, Mari Carmen Petit, que estaba buscando bailaoras para una obra. Me presenté y me escogió».

La Vacantes, la primera obra que interpretó para el maestro, fue sólo el principio, porque meses después consiguió el papel que había soñado durante toda su vida, ella iba a ser Carmen en la gira que hizo la compañía en el año 2011. Se emociona todavía cuando cuenta el momento en el que se lo comunicaron, las lágrimas caen por su mejilla al explicarlo, «María Távora, la nieta del director teatral, y la que representaba a la protagonista de Carmen, se quedó embarazada y me recomendó a mí para que hiciera el papel. Ella ha sido mi mayor apoyo y la que hizo que cumpliera el sueño que he perseguido durante toda mi vida».

El baile se lo ha dado todo, estabilidad laboral, felicidad y amor. Actualmente está viviendo su mejor momento junto al bailaor Manué González, compañero también de trabajo, y con él quiere montar próximamente una escuela de baile para poder vivir siempre de lo que más ha disfrutado en la vida.