El proyecto educativo que en 1961 Eulalio Sánchez consiguió poner en pie en el barrio del Cerro del Águila, el colegio Ruemy, ha celebrado ya sus bodas de oro. Su legado, basado en la educación en libertad, el respeto a la pluralidad de ideas y la enseñanza de calidad nunca se apagó, pues sus descendientes han sido los encargados de avivar esta filosofía que, hoy día, es la base de la formación de cientos de alumnos.

Actualmente, la segunda y la tercera generación conviven como educadoras en el mismo colegio, con el objetivo de que «Ruemy siga siendo un referente en la formación de ciudadanos responsables, cultos y solidarios, sin perder el arraigo con el barrio en el que nació», declara la directora, Encarnación Sánchez Cabrera, hija del fundador.

«Mi padre era el antiguo practicante del Cerro del Águila, y también era maestro, así que fueron los vecinos los que le pidieron que tenía que abrir un colegio. Y así nació Ruemy, palabra que resulta de las primeras sílabas de Ruperta, Eulalio y Miguel, nombres de mi abuela y mis dos hermanos» relata la directora.

Afirma que la vocación docente la heredó de su padre, pues «yo me he criado en este colegio. He mamado las enseñanzas de mi padre desde que nací, por lo que considero este centro mi casa» subraya, una idea que se reafirma, además, por el hecho de que en el colegio trabaja con parte de su familia: con sus sobrinas Mariló Sánchez Gómez y Concepción Perea Sánchez, también educadoras. La saga familiar pone su punto y final con la hija de ésta última, Julia Moreno Perea, alumna de Infantil.

El colegio cuenta con una línea de Infantil, dos de Primaria, y un aula de Integración. Además, ofrece los servicios de aula matinal y de comedor. En total, son unos 350 alumnos los que estudian en el centro, concertado por la Junta de Andalucía en todas sus líneas desde 2004.

En este medio siglo de vida, el centro educativo ha sufrido grandes cambios y se ha visto obligado a crecer en vertical ante la demanda de solicitudes de matriculación que recibe. De hecho, este año ha tenido que dejar fuera a 25 niños «lo que equivale a un aula de Infantil más, pero por falta de espacio hemos tenido que ajustar las solicitudes según la baremación de puntos que estipula la Junta, y muchos niños del entorno se han tenido que inscribir en otros colegios», lamenta Sánchez Cabrera.

El colegio Ruemy es muy conocido entre los vecinos del barrio del Cerro del Águila también por las actividades que organiza. Así, son famosas las salidas de los alumnos por las calles del entorno en carnaval, las procesiones que realizan en Semana Santa o el belén que montan cada año en el salón de actos, visitado por otros colegios del Distrito. Además, participan en múltiples campañas solidarias, muchas promovidas por el AMPA del centro escolar.