La papiroflexia nació en Japón, pero las manualidades con cartón plastificado tienen sello del Cerro del Águila y firma de uno de los más conocidos y veteranos capiroteros de Sevilla: Ferviz.

A sus 87 años de edad, José Viola «Ferviz» -como es conocido en el barrio debido a su antigua profesión de fotógrafo-, lleva los últimos 20 años elaborando miniaturas, principalmente, del Santísimo Cristo del Desamparo y Abandono y de Nuestra Señora de los Dolores, de la Hermandad del Cerro, que él mismo adapta, recorta y pega basándose en fotografías plastificadas  y que posteriormente pone a la venta para conseguir inyectar un extra a su pensión.

«He estado trabajando como fotógrafo hasta el año 94, pero como he sido autónomo, me ha quedado una paga muy pequeña», declara Ferviz,  «así que intento sacar un dinerillo con mis manualidades». Además, «tengo dos hijos en paro, y procuro ayudarlos como puedo», añade.

Su pequeño local (de unos tres metros cuadrados) situado en la calle Afán de Ribera se convierte en un hervidero de gente al llegar la Semana Santa, pues Ferviz lleva haciendo los capirotes de nazareno a los hermanos del Cerro desde el año 89, cuando procesionó por primera vez como cofradía de penitencia. «Es la temporada de más actividad y, otros años, antes de la crisis, hemos llegado a hacer hasta 500 capirotes, pero la situación ahora es mucho peor».

Como aún queda todo un trimestre para la Semana Santa y la crisis aprieta, más si cabe a determinada edad. Ferviz ya tiene preparadas y a la venta manualidades de cara a la temporada navideña. Se trata de distintos modelos de canastillas, personalizadas con los personajes infantiles más populares -como Dora la Exploradora, Mickey Mouse o Spiderman-, en la que los Reyes Magos depositarán caramelos a aquellos niños que hayan sido buenos, o el temido carbón a los más traviesos.

Asegura que sus manualidades «gustan mucho» a todos los vecinos del barrio, y que cuando entran a su local se quedan «sorprendidos». Aún le quedan ganas de seguir adelante y  dice que no va a retirarse «mientras que el cuerpo aguante». Y es que está claro que  la vitalidad, la creatividad y el arte no entienden de jubilación.