Los andamios de obras se han instalado en el colegio de Infantil y Primaria Juan XXIII, que está siendo objeto de unas mejoras para dotarlo de más seguridad y eliminar las barreras arquitectónicas. Así, el proyecto de reforma, dotado con 180.000 euros,  incluye la construcción de un ascensor y la instalación de persianas metálicas en un total de 16 clases situadas en una planta superior.

En el centro educativo estudian unos 500 niños desde los 3 a los 12 años pero,  por la tarde, se dan clases para adultos, por lo que «también hay personas mayores que utilizan las instalaciones», señala el director, Enrique Calderón. Se trata de un centro «antiguo», construido en el año 65, y que se divide en tres bloques arquitectónicos; dos de ellos con dos niveles y, el más alto, con tres plantas.

El centro cuenta con una alumna con problemas de movilidad, «por lo que nos hemos visto obligados a ubicar su clase en la planta baja, y lo mismo nos pasa con las aulas para las personas mayores». Además, el director añade que «es muy normal que los alumnos se hagan un esguince o tengan alguna fractura de huesos que les obligue a usar muletas durante un tiempo». Esta situación «resulta bastante complicada en el colegio, ya que los profesores son quienes tienen que llevar en brazos a los alumnos por las escaleras, con el peligro que eso supone. Un riesgo que desaparecerá en cuanto entre en funcionamiento el elevador», subraya.

La seguridad es también el principal motivo por el que el centro llevaba tiempo solicitando la colocación de persianas o rejas en las ventanas de las clases ubicadas en la segunda planta, cuyas cristaleras están «muy bajas incluso para los alumnos más pequeños», puntualiza Calderón. «Fue una demanda que pusimos en conocimiento del Distrito Cerro-Amate y que ha sido bien atendida, por lo que no nos podemos quejar», resalta.

Además de las persianas y del ascensor, los obreros colocarán también una tela asfáltica pues, según apunta el director, «estaba rajada por actuaciones puntuales de vandalismo que hemos tenido, lo que permitía la filtración de agua en los días de lluvia».

Una vez concluidas estas mejoras, cuyo plazo estimado por la dirección del colegio es de aproximadamente un mes, el centro solicitará al Ayuntamiento de Sevilla el arreglo de las pistas deportivas multiusos, pues según Enrique Calderón se encuentran también «deterioradas».