Los alumnos del colegio Emilio Prados se han convertido en los nuevos cuidadores del huerto de Parque Estoril, en el barrio del Cerro del Águila. La iniciativa surgió a raíz de la experiencia agraria demostrada en un parterre y unas jardineras situadas en el interior del centro escolar, por lo que «nos pareció una buena idea delegar el aprovechamiento y cuidado del huerto al centro educativo», señala Carmen Petit, presidenta de la asociación de vecinos Parque Estoril.

Se trata de un proyecto en el que están implicados «la asociación vecinal, el colegio y el técnico de Parques y Jardines Pedro Torrent», pues «todos tenemos nuestra función asignada para velar por el cuidado del huerto», declara Petit, quien añade que con esta iniciativa «se le dará un uso a los 120 metros cuadrados del huerto, ya que actualmente sólo se está aprovechando una cuarta parte del mismo».

Por su parte, el profesor de Primaria y coordinador del proyecto escolar, Jorge Endrino, señala que «los alumnos de cuatro a siete años son los que han participado en la replantación del huerto, aunque la idea es que el resto del alumnado también se implique». En este proyecto, los escolares también han contado con el asesoramiento de un voluntario de WWF, «quien nos ha aconsejado en las plantas más idóneas para la temporada y en los tiempos para la siembra», apunta Endrino.

El huerto cuenta con una instalación de riego por goteo, «lo que facilita mucho el cuidado del cultivo», indica el profesor, quien explica que los trabajos han consistido en «remover la tierra y plantar pimientos, tomates, lechuga, calabacín, alcachofas y fresas». Los alumnos «se muestran muy ilusionados con el proyecto, y todos llevan a sus madres a ver el huerto a la salida del colegio», señala. Además, la experiencia «ha servido para que los más pequeños conozcan el origen de muchas de las frutas y verduras que comen en su casa y para que pongan en práctica conceptos que aprenderán en asignaturas como Conocimiento del Medio».

Dentro del centro, el colegio Emilio Prados hace uso también de seis jardineras y de un jardín de unos 15 metros cuadrados, en el que se han sembrado patatas, ajos y habas y en donde los alumnos «han tenido que investigar cómo solucionar una plaga de babosas que hemos tenido», apunta el profesor.