La Hermana Carmen Vendrell decía: «Las mujeres tienen un baúl en su interior del cual pueden sacar muchas cosas». Esa frase la escuchó una y otra vez María Barcia, presidenta de la asociación de mujeres Carmen Vendrell. La oyó tanto que caló en su interior. Primero se la aplicó a ella misma y empezó a descubrir numerosas virtudes y habilidades que ni si quiera sabía que tenía. Tan positiva fue la experiencia que quiso llevar esta máxima a todas las mujeres del Distrito Cerro-Amate fundando la asociación anteriormente mencionada.

Relata Barcia que empezó un taller de cultura y cocina en el año 1996 en la parroquia del Carmen promovido por las Hermanas de la Asunción, fue en aquella época cuando se dio cuenta que no había mejor manera de pasar las tardes que compartiendo risas y confidencias con otras mujeres. «Ahí me enganché y empecé a descubrir cosas de mi misma que no conocía, pero estos talleres sólo duraban dos años y teníamos que inventar algo para seguir juntas».

Animada por las Hermanas de la Asunción, entre ellas Carmen Vendrell, y compañeras del taller, decidió poner en marcha una asociación de mujeres que vio la luz por primera vez en el año 1999. Desde ese momento asegura que las listas de socias de la organización no han parado de crecer. «Actualmente somos más de 600 las mujeres que estamos apuntadas», dice que el éxito de la asociación es el buen clima que hay entre ellas y el amplio abanico de actividades que organizan durante todo el año.

Clases de zumba, pilates, sevillanas, informática, pintura, incluso tienen un taller de periodismo del que se siente muy orgullosa. «Sacamos trimestralmente una revista escrita por nosotras y semanalmente participamos en un programa de radio». Declara que esto le da vida a ella y a las demás socias, «vivimos en un barrio en el que no había un espacio dedicado para la mujer, sólo había peñas para hombres, por fin podemos presumir de tener nuestro sitio y compartir ahí nuestras vivencias».

En los talleres aprenden mucho, tanto que repiten año tras año y van evolucionando a lo largo del tiempo, pero también es una excusa para «salir de casa», como destaca la fundadora. Barcia se ha convertido en un ejemplo a seguir para muchas mujeres del Distrito Cerro-Amate. Esa admiración la anima a ir hacia delante y a pesar de ser la única que queda de la junta directiva inicial, afirma que piensa seguir al frente porque «a mi me llena esto, pero más me satisface saber que le hago la vida más fácil a mis vecinas y que formo parte de su felicidad».