El Parque Estoril, en el barrio del Cerro del Águila, es uno de los espacios elegidos por su «dinamismo social» en un estudio de investigación en el que participan expertos de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, de la Universidad Autónoma de Barcelona y de la Universidad de La Laguna de Santa Cruz de Tenerife, y que recibe el nombre de «Espace».

El proyecto se propone realizar un diagnóstico sobre el estado de los espacios públicos abiertos mediante un estudio compativo en tres ciudades españolas (Sevilla, Barcelona y Santa Cruz de Tenerife), atendiendo a las formas de uso de estos espacios y al perfil de sus usuarios. El análisis se centra en dos dimensiones distintas: la naturaleza de los espacios públicos como lugar para la sociabilidad e interacción ciudadana, y como elemento urbanístico, lo que remite a sus cualidades formales como accesibilidad, mobiliario, iluminación, etc.

Además, el análisis incorpora la perspectiva de género, debido «al interés adicional de comprobar la naturaleza sexuada de los espacios públicos», según el profesor Antonio García de la Pablo de Olavide.

El próximo 15 de diciembre los investigadores visitarán el pulmón del Cerro del Águila, y entrevistarán a los vecinos del Parque Estoril, quienes relatarán su experiencia. La presidenta de la asociación vecinal, Carmen Petit, recuerda que «el parque es una conquista vecinal, ya que en el PGOU del año 87 esta zona, de 1.700 metros cuadrados, venía como urbanizable y estaba prevista la construcción de 40 viviendas. Pero los vecinos conseguimos cambiar el plan de ordenación y que se planificara como zona verde». Desde entonces, la representante vecinal asegura que, tanto el parque como las pistas deportivas que hay en la zona, así como las demás instalaciones de uso público «las gestionamos los vecinos». La «conciencia ciudadana» en el entorno es «digna de estudio», asegura Petit, quien agradece a los investigadores del programa Espace «que nuestro barrio se use como modelo».

El resultado de la investigación permitirá detectar los factores que limitan en tales espacios la diversidad de prácticas ciudadanas posibles y, a la vez, tomar decisiones para mejorar la calidad de vida, la cohesión social y apoyar la sostenibilidad ambiental en la ciudad, al suministrar un conocimiento necesario para el planeamiento y la gestión territorial de los espacios públicos.