Pablo Morales es el primer hombre -y el único por el momento- que ha ingresado como miembro en la asociación de mujeres Carmen Vendrell. Vecino del barrio de Nuevo Palmete, Pablo muestra «orgulloso» su carné de socio con el número 638, el que le habilita a participar de forma activa en todas y cada una de las actividades que organiza la entidad.

«Conocí a algunas mujeres de Carmen Vendrella a raíz de su taller de teatro. Me gustó como actuaron y fueron ellas las que me animaron a integrarme en el grupo de teatro, aunque me advirtieron que para ello tendría que hacerme miembro de la asociación de mujeres, así que fui a informarme de la labor que hacían y… ¡aquí estoy!», señala Pablo.

Asegura que las mujeres que le atendieron en la asociación le animaron mucho a formar parte de la entidad, ya que «llevaban tiempo queriendo integrar a hombres entre sus miembros, según me contaron. Yo he sido el primero y espero que otros muchos más se animen», resalta pues, añade que «estoy encantado con el trato que me dan. Soy uno más de la asociación y no hay distinción ninguna por ser de otro sexo».

Pablo es autónomo y dedica unas 3,5 horas semanales a la asociación de mujeres Carmen Vendrell. Cuenta que a su círculo más cercano «no le extrañó» su decisión ya que, riendo asegura que «suelo ser muy original y me ven capaz de cualquier cosa». Bromas aparte, afirma que «en los tiempos en los que estamos, donde la paridad y la igualdad se llevan por bandera, nadie debería asustarse de que un hombre se integre en una asociación de mujeres», aunque rectifica acto seguido y explica que «a mí me gusta más llamarla asociación cultural Carmen Vendrell, pues ya no es sólo de mujeres».

A sus 36 años Pablo asegura que no le importan las críticas o lo que puedan pensar los demás, y reconoce que «se me llena la boca en cualquier sitio hablando de la asociación. Hacen una labor encomiable, sacando a la mujer del círculo cerrado del hogar e integrándola en otras actividades buscando siempre su realización personal y si yo puedo ayudar, mucho mejor. Por ello, llevo con la cabeza muy alta el ser el único hombre entre más de 600 mujeres». concluye.