Un año más, la Hermandad del Cerro del Águila sortea la mayor cesta de Navidad de Sevilla y, sin duda, la más original. A los tradicionales jamones, quesos, botellas de vino y latas de conservas se suman otros productos alimentarios menos habituales como los arreglos del puchero, una rueda de churros, una caja de chipirones o patatas, pimientos y plátanos, sin faltar, la bollería, los dulces, los turrones y un bote de bicarbonato para después del atracón.

Pero como no sólo del pan vive el hombre, la Hermandad incluye en la cesta productos que «alimentan» otros sentidos como un televisor, una tablet, una cámara de vídeo y otra de fotos, un GPS, una bicicleta de montaña, 500 euros en metálico y dos noches en un hotel de cuatro estrellas en el Algarve portugués. La lista de premios continúa con tickets para desayunos, meriendas, y cenas en establecimientos del barrio; sesiones para peluquería y tratamientos estéticos, vales de consultas en despachos de abogados, o incluso un talón para realizar la declaración de la Renta.

Como novedad, este año se incluyen regalos como paraguas, botas de agua o una sombrilla de playa aunque, el obsequio más popular sigue siendo el pico y la pala. «Se trata del objeto que más llama la atención, es el más comentado. Además, mientras que el resto del contenido se sabe de quién proviene, en este caso el donante es anónimo. Es el secreto mejor guardado en la Hermandad», bromea Antonio Arispón, coordinador de las ventas de las participaciones. «Es una cesta con la que hacer frente a la crisis», concluye.

Se trata de un sorteo muy especial y esperado en el barrio, que este año celebra  su 26º edición, por lo que «las papeletas están vendidas casi antes de editarlas, y todo el mundo me las pide en cuanto llegan estas fechas», asegura Arispón. Sin embargo, este hermano costalero del paso de palio recuerda cómo los comienzos no fueron tan sencillos: «empezamos con 999 papeletas y hoy editamos 25.000. En los primeros años hacíamos de todo para vender. Hemos salido a la calle con tamboril y regalando mosto, hemos ido cantando casa por casa y visitando todos los negocios pero, gracias a Dios, hoy el sorteo es muy conocido y la colaboración de todo el barrio está asegurada».

Aún así, la cuadrilla de costaleros que colaboran junto a Arispón en la organización de la cesta de Navidad comienzan a trabajar tras el verano para que, cuando llegue la Navidad, el sorteo sea cada año más espectacular. Aseguran que no han hecho nunca una valoración económica de la cuantía de todos los premios que contiene la cesta, pues aseguran que «lo que realmente tiene valor para nosotros es cómo se vuelca el barrio con la Hermandad y no el importe de cada artículo que nos donan».

Tan sólo en tres ocasiones de los últimos 26 años el premio ha quedado desierto, por lo que para el presente sorteo el organizador subraya que «me gustaría que cayera en el barrio del Cerro del Águila pero, sobre todo, quisiera que le toque a una familia que de verdad lo necesite. Sería una gran satisfacción personal».

La recaudación de cada participación, cuyo coste es de un euro, irá destinada a la bolsa de caridad de la Hermandad del Cerro. El beneficiario lo decidirá el sorteo de la ONCE del próximo 16 de diciembre.